El "Plan Colombia" comienza a implementarse

Los "Halcones Negros"

Los UH-60, conocidos como «Halcones Negros» o Blackhawks –por su traducción al inglés– serán la punta de lanza en la ofensiva que lanzará el Ejército colombiano en las selvas del sur del país para erradicar cultivos de hojas de coca y destruir laboratorios para el procesamiento del alcaloide, en una región con una fuerte presencia de rebeldes izquierdistas.

Este país de 40 millones de habitantes está inmerso en un prolongado conflicto interno que dejó 35.000 civiles muertos en la última década y en el que intervienen la guerrilla, paramilitares de ultraderecha y las Fuerzas Armadas.

Con unas 103.000 hectáreas de hoja de coca y 6.500 de amapola, Colombia es, además, el primer productor mundial de cocaína, con unas 520 toneladas anuales y uno de los principales abastecedores, de heroína con siete toneladas.

El Ejército cuenta actualmente con siete UH-60 comprados por las Fuerzas Armadas y esperan en los próximos meses siete más adquiridos con recursos propios. Esas aeronaves son utilizadas para operaciones contra la guerrilla y las que se reciban de Estados Unidos se usarán en operaciones antidrogas.

La campaña contra las drogas se iniciará cuando el ejército reciba 16 Blackhawks y 30 helicópteros del tipo UH 1H donados por Estados Unidos, dentro del denominado Plan Colombia. Aunque existe gran expectativa, la mayor parte de las aeronaves llegarán en 2002.

El plan diseñado por el gobierno del presidente conservador Andrés Pastrana y al que Estados Unidos aportará 1.300 millones de dólares, busca erradicar los extensos plantíos de hoja de coca, destruir laboratorios para el procesamiento del alcaloide y fomentar cultivos legales.

Temen que helicópteros sean usados contra la guerrilla

Militares colombianos y de Estados Unidos acusan a la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), la más numerosa y activa del país, de obtener millonarios recursos del tráfico de drogas para financiar su levantamiento de más de tres décadas contra el Estado.

Debido a los nexos de la guerrilla con el narcotráfico, una situación que niegan las FARC, observadores aseguran que será difícil –o casi imposible– diferenciar entre la lucha antidrogas y las operaciones contra la guerrilla.

Aunque el presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, quien visitó Colombia a fines de agosto, advirtió que este país no será un Vietnam de la lucha antidrogas, analistas estiman que esa ayuda golpeará a la guerrilla en la forma de un intento velado por forzarla a firmar la paz mediante la disuasión militar.

Las FARC, que controlan la zona en donde se iniciará la ofensiva, también temen que el plan antidrogas agrave el prolongado conflicto y que los helicópteros sean utilizados para combatir a sus frentes, involucrando a Washington en el conflicto interno.

Los Blackhawks transportarán a los soldados de tres batallones antinarcóticos entrenados por Estados Unidos a las selvas del sur para destruir plantíos y laboratorios y escoltarán los aviones fumigadores de la policía.

«Nosotros somos muy optimistas como soldados y creemos que la guerra (al narcotráfico) tenemos que ganarla militarmente», dijo el comandante de la aviación del ejército, general Luis García, quien lucía traje de combate en medio de un sofocante calor, al referirse al papel de los UH-60 en la ofensiva.

Un helicóptero hecho para la guerra

Los helicópteros, que tienen una autonomía de vuelo de dos horas, pueden volar hasta 20.000 pies de altura a una velocidad de 200 kilómetros por hora, operar de noche y transportar 24 soldados armados, tendrán la misión de llegar a las selvas inhóspitas para acabar con unas 60.000 hectáreas de hoja de coca. Los expertos coinciden en que los UH 60 son los mejores helicópteros para luchar contra el narcotráfico y la guerrilla en Colombia, país de difíciles condiciones topográficas y atmosféricas. «Es un helicóptero hecho netamente para la guerra que está viviendo nuestro país, un conflicto que cada día está empeorando», dijo el capitán Angel Gutiérrez, de 30 años, frente al UH-60 que pilotea a diario y a uno de cuyos costados colgaba el cañón de una ametralladora M-60 calibre 7.62.

El UH-60, que tiene un costo de entre 10 y 12 millones de dólares, puede equiparse con cohetes y ametralladoras GAU que disparan hasta 2.000 proyectiles por minuto. También pueden armarse con ametralladoras calibre 7.62 o .50.

Pilotos esperan con expectativa

«Todos los pilotos del ejército estamos a la expectativa porque tenemos una responsabilidad muy grande y es ser la punta de lanza de enfrentará este flagelo (el narcotráfico) que está viviendo nuestro país, que es la principal fuente de economía de la subversión», afirmó el capitán Gutiérrez, con cinco años de experiencia como piloto y quien lucía gafas oscuras.

Por su parte, el capitán Carlos Moreno, de 31 años y con cinco en la aviación, aseguró que el desafío de la futura misión es grande, pese al respaldo del gobierno de Washington.

«Se va a recortar (el narcotráfico) porque cada vez les estamos llegando más a los sitios en donde están sembrando, donde están los laboratorios y que son parte selvática y eso hace que no puedan encontrar un sitio seguro en este país», dijo Moreno. «Estamos listos, sólo esperamos que lleguen los recursos y que se nos dé la orden de entrar a combatir el narcotráfico y a quienes se opongan», dijo otro piloto mientras se colocaba su chaleco antibalas, un casco y observaba los tableros de un «Halcón Negro» para luego encender las potentes turbinas y despegar su helicóptero en una misión de reconocimiento.

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