Bolivia: quinto día de bloqueo
Los militares reforzaron el control de las carreteras en Bolivia, pese a que los campesinos de la región cocalera del Chapare y del altiplano mantienen los bloqueos por quinto día consecutivo, apuntalados por el llamado de la central única sindical a una huelga indefinida desde el próximo lunes.
«Con la ley en la mano, vamos a desbloquear los caminos», amenazó el ministro de Gobierno (Interior), Guillermo Fortún, aunque anticipó que no puede garantizar que eso ocurra antes de mañana.
Con enfrentamientos esporádicos entre militares y campesinos cocaleros en la central región del Chapare (600 km al este de La Paz), que dejaron seis heridos, el gobierno decidió no negociar con el líder del movimiento, el diputado izquierdista y dirigente indígena Evo Morales.
La protesta cocalera, que se opone a la construcción de tres bases militares en la región con financiamiento de Estados Unidos y a la prosecución de las tareas de destrucción de cocales, «es subversión y favorece al narcotráfico», según el gobierno.
«Esto está financiado por el narcotráfico. Aquí estamos ante la situación de un ataque del narcotráfico al aparato productivo del país», afirmó la víspera el ministro de Hacienda, Ronald MacLean. Además de esa resolución, el Ejecutivo –que sostenía su habitual consejo de ministros semanal para analizar el curso de los acontecimientos– determinó abrir canales de negociación con los sindicatos de maestros y campesinos del altiplano, según fuentes oficiales.
A fin de bajar la alta temperatura social, el gobierno estudia la posibilidad de una rebaja al impuesto al consumo específico y la creación de un fondo de empleo.
La crisis que se cierne sobre la economía tiene como rasgos centrales una alta tasa de desempleo y una acentuada falta de liquidez monetaria. Mientras tanto, la Central Obrera Boliviana (COB) convocó a un paro indefinido desde el lunes próximo y a manifestaciones diarias en todo el país en demanda de mejoras salariales para los trabajadores. También decidió llamar a una «cumbre de la sociedad civil», compuesta por organizaciones sindicales y cívicas, además de partidos políticos de izquierda, para buscar los «mecanismos adecuados para paliar la crisis económica y social» que agobia al país, declaró el líder de la COB, Max Feraude.
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