La Habana fustiga a Washington por avioneta que cayó al mar

Cuba acusa a EEUU de piratería

Alarcón, que presidió la delegación cubana en la discusión sobre migración celebrada el jueves en Nueva York, estimó que el incidente de la avioneta complica las relaciones entre ambos países, a sólo pocos meses del polémico caso del niño Elián González, que llevó a la interrupción del diálogo.

«Lo consideramos un tema muy, muy serio», dijo Alarcón, afirmando que se trata de un «doble caso de piratería».

«Las autoridades norteamericanas actuaron como piratas, al ir a buscar en alta mar al secuestrador del avión y llevarlo a la cueva de piratas que es Miami», afirmó Alarcón en una rueda de prensa en la misión de Cuba en Nueva York.

«El gobierno que protege» al secuestrador de un avión «se hace cómplice de ese delito de piratería aérea», subrayó.

Alarcón también se preguntó por qué Estados Unidos no llevó a los sobrevivientes de la avioneta caída 60 millas al sur de Florida, a hospitales más cercanos, en México, o también en Cuba.

El «tratamiento dado por Estados Unidos a este caso es una prueba de que este país viola el espíritu y la letra de los acuerdos» bilaterales sobre migración suscritos entre ambos países, concluyó el dirigente cubano.

Cayó por falta de combustible

Los diez cubanos que despegaron el martes en un pequeño monomotor del oeste de Cuba e intentaron llegar a Estados Unidos se perdieron sobre el mar y cuando se les acabó el combustible buscaron un barco que los rescatara tras un amerizaje forzoso, relataron el viernes familiares en Miami (Florida).

Los nueve sobrevivientes –el décimo pasajero murió ahogado– obtuvieron el jueves permiso para quedarse en Florida (sudeste de Estados Unidos), donde tienen numerosos familiares a quienes contaron su odisea.

Según el relato de éstos a la prensa, los cuatro hombres, tres mujeres y tres niños despegaron de la región de Pinar del Río hacia el sur de Florida en un pequeño aparato de fabricación rusa, un Antonov AN-2, utilizado para fumigación y piloteado por Angel Lenin Iglesias, de 35 años.

Al entrar en mar abierto, en el Golfo de México, rápidamente se perdieron y pidieron a los controladores aéreos de La Habana las coordenadas de Miami, según Rafael Fuentes, hermano de uno de los sobrevivientes del vuelo, y que reside desde hace cinco años en Estados Unidos.

Según el gobierno cubano, el piloto informó que estaba «siendo objeto de un secuestro y se dirigía rumbo a la Florida con niños a bordo».

La torre de control cubana no respondió, dijo Rafael Fuentes.

«Después de tres horas sobre el mar se dieron cuenta de que se quedaban sin combustible, entonces empezaron a buscar un barco». Finalmente localizaron al mercante de bandera panameña, Chios Dream, que empezaron a sobrevolar en círculos para atraer la atención de su tripulación. Tras el amerizaje de emergencia, a 60 millas al oeste de la costa occidental cubana, murió ahogado Yudel Puig Martínez, de 23 años. Los otros sobrevivientes y el cadáver de la víctima fueron recogidos por el mercante.

Posteriormente fueron transbordados a un guardacostas estadounidense que los llevó a Cayo Hueso (sur de Florida) para ser hospitalizados.

Las autoridades estadounidenses los consideró «pies secos» por haber llegado a tierra firme, y autorizó a que se quedaran en Estados Unidos. Los balseros cubanos «pies mojados», interceptados en alta mar, son devueltos a su país, según acuerdos migratorios entre Washington y La Habana.

Dos de los sobrevivientes, Rodolfo Fuentes Fernández y su esposa Liliana Ponzoa, siguen hospitalizados en Cayo Hueso, pero fuera de peligro. Los demás, entre ellos el hijo del matrimonio Andy, de seis años, ya están en casa de amigos o familiares en la región de Miami.

El pequeño Andy, según mostraron las televisiones locales, ya se inició a los placeres culinarios de Estados Unidos comiéndose una publicitada hamburguesa.

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