De la Rúa y Menem, juntos
Para eliminar sospechas de «acuerdos de trastienda», de la Rúa recibió a Menem acompañado por los ministros de Interior, Federico Storani, el canciller, Adalberto Rodríguez Giavarini, el secretario de Hacienda, Mario Vicens y el jefe del gabinete, Rodolfo Terragno, en tanto Menem como titular del Partido Justicialista, fue junto al vicepresidente de ese partido, el gobernador de La Pampa, Rubén Marín, el ex ministro del Interior, senador Carlos Corach y el ex secretario general de la presidencia, Alberto Kohan.
Esas presencias confirman de qué temas se conversó en el encuentro. El primero de esta etapa de diálogo, De la Rúa la tuvo con el titular del partido radical, Raúl Alfonsín, donde participó el vicepresidente Carlos «Chacho» Alvarez. De la cumbre de la víspera, no lo hizo, habida cuenta de que mantiene un fuerte entredicho de larga data con el ex mandatario a quien acusa de ser el responsable de «unir el delito con la política».
Menem dijo a la prensa que encontró a un De la Rúa muy firme en sus objetivos políticos y económicos, para encontrar los caminos del crecimiento económico y poder atender los graves problemas sociales.
Fundamentalmente, subrayó Menem, hubo coincidencias para que sea la justicia la que investigue que ocurrió en el Senado, desechando la posibilidad de encarar políticamente el objetivo desgaste en que han caído varios integrantes de la cámara alta que incluso, como en el caso de Emilio Cantarero, confesó haber recibido coimas, aunque más tarde se desdijo o que está acusado por la senadora Silvia Sapag de ofrecerle «mucho dinero» para que se apruebe una ley sobre petróleo, de interés especialmente para la empresa española Repsol-YPF.
Un acuerdo de base
De la Rúa, que básicamente comparte aquel criterio, no obstante dice en privado que deben ocurrir gestos políticos, que en alguna medida ya ocurrieron con la renovación de autoridades de los bloques mayoritarios del Senado Nacional y que no deberían descartarse otros datos.
Ya se sabe que «Chacho» Alvarez es partidario de una autopurificación más activa y que impulsa cambios en el elenco ministerial, para exhibir señales de confianza hacia los ciudadanos de que se toman medidas reales para cambiar el sentido actual de la política.
La entrevista disgusta a sectores de la Alianza, especialmente del Frepaso, pero también a los no menemistas, como el gobernador bonaerense Carlos Ruckauf porque de hecho Menem queda reconocido como jefe del justicialismo, hecho efectivo, al menos en lo formal.
Desde este ángulo, el ex presidente consigue un reconocimiento importante. Y para de la Rúa, la entrevista le agrega, más allá de los disensos internos, la oportunidad de afianzar su política de afirmación de las instituciones como canal de salida a la crisis, lo que le permite seguir manejando la iniciativa y producir los cambios en su gobierno, cuando estime que ha llegado el momento.
Menem dio a la vez respaldo a la filosofía del proyecto de presupuesto enviado al Parlamento, un apoyo que el gobierno necesita, por seguir buscando disminuir el déficit fiscal, sin dejar de «honrar», subrayó, el pago de los intereses de la deuda externa.
Tanto el actual como el ex presidente, negaron que hayan hablado en la extensa reunión del vicepresidente Alvarez.
En cambio dieron rienda suelta para contar que charlaron sobre la actual situación de las negociaciones con el Reino Unido por Malvinas, y del reciente viaje de De la Rúa a México, Canadá y China Popular, entre otros asuntos.
Los protagonistas de este hecho político estuvieron a solas cinco minutos. Y de ese, nada se dijo ni se dirá. Lo que generará hipótesis y suspicacias.
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