Se habla que Cristina Kirchner…
Una de ellas proviene de las entrañas del kirchnerismo. El diputado Carlos Kunkel, hizo la «proclamación» informal al decirlo públicamente que la senadora nacional y no Néstor Kirchner, será el pretendiente. Lo siguieron inmediatamente otros nombres con posiciones expectantes dentro del kirchnerismo.
Es probable que el presidente quiera frenar o amortiguar el impacto que provocó dos semanas atrás el «No» del pueblo de Misiones al intento de reelección de su gobernador, Carlos Rovira, que desató una serie de resignaciones a seguir gobernando con reformas de las cartas provinciales o con su interpretación. El jujeño Eduardo Fellner y el bonaerense Felipe Solá, debieron resignar a sus aspiraciones de continuar gestionando una vez más cuando concluyan, a fines de 2007, sus mandatos actuales. El gobernador de Tucumán, José Alperovich, que irá por otro mandato pero con la carta magna modificada sin lío porque fue en otro momento, anunció que si el presidente lo considera conveniente, él abdica a presentarse nuevamente.
Kirchner puede ir por otro período de cuatro años, porque así lo dice la Constitución Nacional. Pero desde antes que llegara el ventarrón misionero, él deslizaba la opción de su mujer o su «fatiga» a continuar en la Rosada. «El próximo mandatario será un pingüino o una pingüina», dijo hace rato.
Según el influyente columnista de La Nación, Joaquín Morales Solá, la opción por la senadora nacional, Kirchner ya se la ha comunicado en estos días a políticos de fuste de sus cercanías. «A los políticos argentinos los podría embaucar por razones internas. Por eso, es más importante que el concepto lo haya expresado, sin preguntas mediante, a la secretaria para Iberoamérica del gobierno español, Trinidad Jiménez, en su reciente reunión con ella en Buenos Aires. Ante la funcionaria española usó una fórmula más pulcra e indirecta: «El próximo presidente argentino será una mujer», le aseguró mientras le hacía un gesto cómplice», escribió ayer el columnista.
La líder del ARI, Elisa Carrió, sospecha que el propósito es mantener en el poder al matrimonio presidencial. En su razonamiento, un eventual triunfo de la senadora Fernández de Kirchner le abre la posibilidad de gestionar con éxito un período de gobierno por ocho años (dos mandatos de cuatro cada uno) y si la biología lo permite, otro tanto para el actual mandatario desde el 2015. En verdad lo que pueda ocurrir ya no en el próximo decenio, sino el año que viene es tarea de Michael de Nostradamus, no de los analistas o dirigentes políticos.
La estrategia de Kirchner parece inclinada a entregar gobernadores con ambiciones aisladas para fortalecer un proyecto nacional de conservación del poder. Ese sería el sentido de acompañar ese sentimiento en contra de reelecciones aunque al presidente la legalidad lo protege.
Las resignaciones de gobernadores y la instalación de la senadora, es la manera presidencial de ir ganando la iniciativa.
La oposición, en cambio, sigue pendiente de situaciones personales y no ha encontrado todavía la forma de que ellas se aparten para dar lugar a un proyecto nacional de poder. Pero ya conversan sobre ello.
Acaso el surgimiento mediático de Cristina, confunda aún más a los opositores, que con todo suponen, que el año que viene pueden vencerlo al presidente. O darle un susto. *
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