Consenso

El presidente estadounidense, George W. Bush, comienza a enfrentar el jueves la nueva realidad de tener que tender la mano a los demócratas y buscar un consenso sobre Irak, tras una severa derrota en las elecciones legislativas que dejaron al Congreso bajo control de la oposición.

Tras una reunión con su gabinete un día después de que anunciara el cese en el cargo del polémico secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, el mandatario sostuvo que está abierto a sugerencias sobre la política estadounidense en Irak.

«Estoy abierto a cualquier idea o sugerencia que nos ayude a alcanzar nuestros objetivos de derrotar a los terroristas y asegurar el éxito del gobierno democrático de Irak», dijo Bush en una breve declaración televisada, flanqueado por los miembros de su equipo de gobierno. «De cualquier partido que venga, todos tenemos una responsabilidad de asegurar que esos soldados tengan los recursos y apoyo que necesitan,» agregó.

Bush almorzaba luego con la próxima presidenta de la Cámara de Representantes, la demócrata Nancy Pelosi, fuerte crítica de la gestión del gobierno en Irak y del propio jefe de la Casa Blanca.

Dan Bartlett, asesor del presidente, dijo a la cadena televisiva CNN que Bush «aceptó los resultados de la elección y espera trabajar con sus nuevos colegas demócratas».

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