Felipe Solá, otra víctima
Lo venció una coalición que unió por solo un punto, el «No» a la reelección, desde la derecha a la izquierda, política y social, que articuló el obispo emérito Joaquín Piña. Rovira pasará al olvido pero no lo acontecido con ese huracán, que sí afectó al presidente Néstor Kirchner. Silencioso en el primer momento por el impacto, ya que creyó en la mayoría de las encuestas que anunciaban un resultado diferente, la semana pasada le pidió al gobernador de Jujuy, Eduardo Fellner, que dejara de lado su propio proyecto reeleccionista mediante una reforma de la carta magna provincial.
Ahora le tocó a Solá. Si bien no propuso ningún cambio a la Constitución, pidió al Tribunal Electoral que interpretara si el artículo que dispone sobre la duración de los mandatos le daba lugar para uno más. Antes de que los jueces abrieran la boca, el arco opositor y un sector del justicialismo afirmaron que no había espacio para ninguna interpretación de la carta magna y amenazaban con dañar la gobernabilidad de la más grande de las provincias.
Kirchner formalmente nunca apoyó públicamente a Solá, pero tampoco lo desautorizó. Después de lo ocurrido en Misiones, el Presidente se decidió a hundir todo intento reeleccionista forzado. Sin ningún apoyo, el gobernador bonaerense dejó de lado su idea y con la promesa presidencial de que será auxiliado política y económicamente para que lo que resta de su gestión no sea perturbado, Solá optó que en el futuro inmediato se dedicará a gobernar.
No le será fácil, porque dentro del oficialismo se abrió la lucha por la sucesión. No menos de seis dirigentes pretenden postularse con la bendición del Presidente que, dicen los bien informados, no enviará a su esposa, la senadora Cristina Fernández, para que sea ella, que hace un año ganó cómodamente su cargo actual, vaya a pelear por el sillón de Dardo Rocha, el gobernador que creó de la nada la ciudad de La Plata, capital provincial. Kirchner ha pedido que hasta marzo no se hable de la sucesión en la provincia de Buenos Aires, que es una de las pocas que elige mandatario el mismo día que lo harán todos los argentinos cuando voten por un nuevo presidente. O por el actual reelecto, lo que es constitucionalmente posible.
Pero no le será sencillo poner en caja a tantos pretendientes y sin tener idea clara, al menos se supone, de quién puede recibir su bendición. La oposición después de Misiones cree que el oficialismo es vulnerable. Las encuestas cuentan que el empresario Mauricio Macri, el titular de Boca Juniors, tiene una muy buena intención de voto. Pero Macri no quisiera ser gobernador de la mayor de las provincias con Kirchner, se tienen odios mutuos, sigue en la Rosada. Su corazón le dice que debe intentar ser jefe del gobierno porteño. Otros lo ven como el retador presidencial de Kirchner, si la centro-derecha arma una coalición fuerte. En ese caso para la provincia se postularía el emergente social, Juan Carlos Blumberg, el padre de un joven asesinado cuando fue secuestrado y consiguió conmover con su caso a toda la sociedad y actualizó el discurso de la derecha..
Kirchner acostumbrado, como muestra su actitud frente a los asambleístas de Guleguyachú, de seguir a la sociedad, con razón o sin ella, decidió no desafiar el humor colectivo. *
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