Saddam, de nuevo ante la justicia, dos días después de su condena a muerte
El ex dictador iraquí Saddam Hussein volvió el martes a ocupar el banquillo de los acusados para ser juzgado en Bagdad por genocidio contra los kurdos, dos días después de ser condenado a muerte en otro proceso por la matanza de 148 chiitas.
Fuera del tribunal, en las calles de la capital, la situación era de calma tras el levantamiento del toque de queda excepcional impuesto con motivo del veredicto pronunciado el domingo contra Saddam. Durante la audiencia, el ex dictador atacó la veracidad del testimonio de uno de los presuntos supervivientes kurdos de la denominada campaña «Anfal», que tuvo lugar en el Kurdistán iraquí (norte) en 1987 y 1988. «¿Quién puede verificar esos hechos? Nadie», afirmó el ex presidente iraquí tras escuchar el relato del testigo, quien denunció ejecuciones sumarias de familiares y vecinos en su aldea. Con una actitud aparentemente distendida, Saddam afirmó que amaba a los kurdos tanto como a los «árabes» e instó a la «reconciliación» entre ambos pueblos en Irak.
Otro testigo, Qahar Jalil Mohamed, contó que el 25 de agosto de 1988 los habitantes de su poblado en Kurdistán (norte) entraron en pánico al enterarse de que el ejército iraquí iba a atacarlos e intentaron huir.
Pero los militares iraquíes «nos llevaron fuera del pueblo y separaron hombres, mujeres y niños», acotó. «El ejército reunió a 37 hombres, incluyéndome a mí, y comenzó a dispararnos. Los militares recargaron sus Kalashnikov y volvieron a tirar», añadió. *
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