La UE rechazó la pena de muerte; La Casa Blanca la saludó

Estados Unidos y otros países occidentales expresaron ayer su satisfacción por la condena a muerte del ex presidente iraquí Saddam Hussein, pero la Unión Europea se opone a la aplicación de dicha pena y en Rusia se cuestionó la independencia del proceso.

El presidente estadounidense, George W. Bush, dijo desde su rancho en Texas (sur) que «el juicio marca un hito en los esfuerzos de los iraquíes para reemplazar el papel de un tirano por el de la ley».

El derrocado líder fue sentenciado a morir en la horca por su implicación en la muerte de 148 chiitas del poblado de Dujail, al norte de Bagdad, a comienzos de los años 80, tras un juicio marcado por dudas sobre la imparcialidad del tribunal y la naturaleza de la jurisdicción elegida para juzgar los crímenes imputados al antiguo régimen.

Sin embargo, la Casa Blanca descartó tales cuestionamientos.

«Ahora tienen la prueba absoluta de que hay un Poder Judicial independiente en Irak», declaró el portavoz de la Casa Blanca, Tony Snow.

En Londres, la ministra de Relaciones Exteriores, Margarett Beckett, señaló que «en el régimen de Saddam Hussein se cometieron crímenes espantosos». «Es justo que aquellos que están acusados de haber cometido esos crímenes contra el pueblo iraquí comparezcan ante la justicia iraquí», añadió.

En el resto de Europa, la satisfacción era más moderada, en especial por el enfático rechazo a la pena de muerte.

«La Unión Europea se opone a la pena capital en todos los casos y toda circunstancia, y llama a no aplicarla en este caso», declaró la presidencia finlandesa de la UE en un comunicado.

La canciller alemana, Angela Merkel, saludó que Saddam Hussein fuera «juzgado por un tribunal», pero recordó que en la UE hay «un escepticismo y un rechazo de principio a la pena de muerte».

Por su parte, Rusia advirtió sobre las «consecuencias catastróficas» de una ejecución que «dividirá un poco más todavía a la sociedad iraquí, (ya que) los sunitas no reconocerán la sentencia».

También Francia, que afirmó «tomar nota» de la condena, dijo esperar que esa decisión no provoque nuevas tensiones en Irak, según el comunicado del jefe de la diplomacia francesa, Philippe Douste-Blazy.

La alta comisionada de la ONU para los derechos humanos, Louise Arbour, apeló por su parte a que las autoridades iraquíes apliquen una «moratoria» de la ejecución del ex dictador y sus dos subalternos.

En Latinoamérica, el vicepresidente venezolano, José Vicente Rangel, consideró que se debería juzgar por «genocidio» a Bush al ser consultado por los periodistas sobre el veredicto contra Saddam Hussein.

«¿Cuándo se instalará un tribunal que juzgue a George W. Bush? El es causante, de acuerdo con informes de universidades norteamericanas, de la muerte de 700.000 iraquíes y de más de 3.000 soldados norteamericanos», aseveró Rangel.

En Oriente Medio, las reacciones iban de la satisfacción sin reservas en Irán o Kuwait, dos países que estuvieron en guerra con el régimen de Saddam Hussein, a los lamentos y la cólera de los sunitas iraquíes, del grupo palestino Hamas o de los Hermanos Musulmanes en Egipto.

Antes incluso del juicio, Irán ya había comentado que la ejecución era «la pena mínima» que merecía, mientras que en Kuwait, ocupado por el ejército iraquí hace 16 años, el pueblo, a falta de reacción oficial, estalló en aplausos, lágrimas y gritos de alegría.

Hamas, por su parte, argumentó que el juicio no había sido «justo», recordando el apoyo del ex presidente iraquí a la causa palestina.

En el propio Irak, el primer ministro, Nuri Al Maliki, estimó que el fallo pone fin «a un periodo negro» de este país, mientras que el presidente, Jalal Talabani, de visita en Francia, aseguró que el proceso fue «justo».

China e Israel rechazaron hacer comentarios para evitar injerencias «en un asunto interno iraquí».

Además de criticar la pena de muerte, la organización de defensa de los derechos humanos Amnistía Internacional calificó el juicio de «sórdido, marcado por graves errores que ponen en duda la capacidad del tribunal (…) de administrar una justicia justa, conforme a los cánones internacionales».

Otro grupo defensor de los derechos humanos, Human Rights Watch, consideró que el proceso fue «una ocasión perdida de dar sentido a la normativa de derecho» y de hacer justicia con las víctimas, ya que fracasó en el intento de establecer los hechos con pruebas indiscutibles.

Diversas asociaciones islámicas de todo el mundo deploraron que el ex dictador no haya tenido «derecho a un juicio justo», sin negar los crímenes cometidos por Saddam Hussein. *

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