Una victoria contra la gran prensa

EN LAS ELECCIONES Lula triunfó en forma contundente sobre la derecha, representada por el binomio PSDB-PFL y los grandes medios de difusión que se colocaron incondicionalmente a su servicio; mejor dicho, que son parte integrante de esa derecha, consustanciales con ella, y desplegaron la más infame, prolongada y calumniosa campaña de que se tenga memoria contra el candidato de izquierda. El pueblo tomó conciencia de esta mistificación en escala gigantesca y contraria a toda norma ética, y lo expresó con su voto.

 

La Globo desenmascarada

Una expresión característica de esta toma de conciencia se pudo apreciar en la noche de celebración de la victoria, en la Avenida Paulista. Los equipos de la TV Globo allí apostados fueron objeto de rechifla generalizada. Concurrentes al acto habían pintado carteles que decían: «Lula de novo, para a tristeza da Globo e alegría do povo». Otros calificaban a la revista Veja, a la Rêde Globo y a Folha de Sâo Paulo como «terroristas de la democracia». Una faja cruzaba la calzada con esta leyenda: «El pueblo venció a los medios». Su autor, el profesor Sebastiâo Alves de Oliveira, declaró: «Expresamos nuestra indignación contra la dictadura del cuarto poder. No es posible que cuatro familias (Marinho, Mesquita, Frías) manden sobre 180 millones de habitantes. Debemos crear mecanismos para democratizar los medios». Otro traía su cartel propio que decía: «Mensaje a los patrones de la imprenta deshonesta: Ustedes perdieron. Ahora, hasta 2010″. Estimaba que los cuatro grandes vehículos de prensa fueron «desleales o al menos ineficientes del punto de vista del buen periodismo» y que el pueblo había sabido hacer una lectura correcta.

Un análisis de Carta Maior destaca como positivo el hecho de que nunca se discutió en tal grado la actuación de la prensa en los procesos electorales. Incluso un estudio efectuado por el Observatorio Brasileño de los Medios registró la distorsión de la visión los grandes medios en el proceso, un flechamiento desproporcionado. También tuvo intensa repercusión la polémica entre una pequeña publicación, Carta Capital, y la Globo. La primera denunció en su Nº 415 la omisión y la manipulación durante el proceso electoral por parte de los grandes medios. Se refería en particular al episodio de las sanguijuelas de las ambulancias y de la compra del dossier respectivo, que estalló en vísperas del primer turno. La Globo respondió con un remitido firmado por 172 periodistas de la empresa, que alegaban su honor profesional.

 

El monopolio mediático

Se demostró que el remitido había sido inducido por los propietarios bajo amenaza de despido con argumentos del tipo: «El que no esté de acuerdo con la Globo que tome el sombrero y se vaya a la Récord», desatándose una verdadera caza de brujas en todas las sucursales. El jefe de redacción Ali Kamel se ganó el apodo de «Ratzinger de la Globo», de guardián de la doctrina de la fe de la publicación.

No es por cierto el único caso. En Rio Grande do Sul, el controvertido resultado electoral fue fuertemente influenciado por el monopolio mediático que se concentra en la RBS, transformado en uno de los principales agentes políticos en el estado al concentrar 18 emisoras de TV abiertas, 2 emisoras locales de televisión, 8 diarios (entre ellos Zero Hora), 26 emisoras de radio, 2 portales de internet, una editora, una grabadora, una empresa de logística y otra de marketing para jóvenes, y que últimamente creó el nuevo Diario Gaúcho, volcado a la población más pobre de Porto Alegre y de la región metropolitana. Este emporio mediático comenzó a crearse para contrarrestar la gravitación de la izquierda en el estado hacia fines de los 90. Tuvo sin duda influencia destacada al término del pleito electoral reciente, que fue un dramático final cabeza a cabeza entre Yeda Crusius, del PSDB, y el candidato del PT Olivio Dutra, que había sido gobernador del estado y prefeito de Porto Alegre y fue sostenido por una intensa militancia de su partido y de toda la izquierda. Logró reconquistar Porto Alegre, sede varias veces del Foro Social Mundial, pero no pudo descontar la ventaja en el estado, que terminó ganando la tucana por 493 mil votos.

 

La magnitud de la victoria

Ya señalamos que Lula aventajó a Alckmin por más de 20 millones de votos, que éste bajó 2,5 millones de votos en el segundo turno, que el presidente superó en 5,5 millones de votos su récord del segundo turno de 2002. Agregamos este otro dato significativo: en el reciente segundo turno Lula aumentó 12 millones de votos, que supera todos los que tuvieron Heloísa Helena y Cristovam Buarque en la primera vuelta. Lo logró contra viento y marea, y contra la gran prensa. *

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