Un balance de la victoria de Lula
El retroceso de Alckmin entre los dos turnos es un hecho al que no se ha prestado suficiente atención, a pesar de constituir algo insólito, sin antecedentes conocidos.
Un hecho inédito
En el segundo turno del 29 de octubre, Alckmin recogió 37:543.178 votos, o sea dos millones y medio menos que en el primer turno del 1º de octubre, en el cual participaron 8 candidatos presidenciales. Es decir que perdió votos propios y no sumó ninguno de los otorgados a los otros candidatos. Siguiendo con lo insólito su porcentaje, en esta votación reducida a dos candidatos, cayó de 41,6% a 39,17% (prácticamente dos y medio puntos).
En cambio, Lula subió en la segunda vuelta a 58:295.042 votos y al 60,83%, lo que significó un aumento de 11,6 millones de votos en relación al primer turno, con un porcentaje en ascenso de 48,6% a 60,83%, o sea superior al 12%.
Los dos factores reunidos determinaron que Lula aventajara a su adversario por 20:751.864 votos y 21,66%.
Lula también sale beneficiado si se compara su votación en el segundo turno actual con la de octubre de 2002, en que obtuvo 52:793.364 votos (retenga bien esa cifra, que no siempre se reprodujo correctamente). El aumento de la votación por Lula entre las dos elecciones fue superior a 5 millones y medio de votos. Ahora batió su propio récord, que tiene prácticamente alcance mundial.
De otros estudios específicos surgen datos de gran interés. En Minas Gerais Lula ganó en el segundo turno con 65,19%, a pesar de que allí se eligió gobernador en el primer turno a Aécio Neves, del PSDB. El presidente ganó en 6 de las 7 ciudades del ABC paulista, y amplió su ventaja en los 100 municipios de mayor PBI.
La votación en los estados
De los 26 estados y el DF, Lula ganó en 20 y Alckmin en 7: Sâo Paulo, los tres del sur (Río Grande, Paraná y Santa Catarina), los dos Mato Grosso y Roraima. Se le dieron vuelta cuatro en que había ganado en el primer turno (DF, Goiás, Acre y Rondonia). Por su parte Lula estuvo delante en el sureste (Espírito Santo, Río de Janeiro, Minas Gerais) en los 9 estados del nordeste y en todo el norte salvo Roraima. En Amazonas tuvo 87% de los votos válidos.
La elección de gobernadores tiene sus particularidades, ya que se admite el voto cruzado sin limitación. El PT subió de los tres gobernadores actuales a cinco: conservó Acre y Piauí, perdió Mato Grosso do Sul y ganó dos muy significativos: Bahía y Pará.
En Folha de Sâo Paulo del 30 de octubre encontramos el siguiente comentario: «El PT batió un récord en esta elección y va a gobernar su mayor número de estados a partir de 2007. Es un salto en relación a lo obtenido en 2002. Los resultados también confirman un escenario general mucho más confortable para el presidente reelecto. Hace 4 años subió con el apoyo incondicional de tres gobernadores electos por el PT. Ahora entrará al Planalto con el soporte explícito de 16 gobernadores, que comandan un electorado de 58,2 millones en sus estados. También en esos 16 estados con gobernadores favorables a Lula fueron electos 267 diputados, el 52% de la Cámara. Además de los cinco estados gobernados por el PT, Lula confirmó el apoyo de 5 gobernadores del PMDB, 3 del PSB (Río Grande do Norte, Ceará y Pernambuco), 1 del PDT y 1 del PPS.
En nota anterior hemos destacado la significación de la elección en Bahía en el primer turno de Jaques Wagner, del PT, contra la cáfila de los seguidores del cacique ACMagalhâes, del PFL, dueño de vida y haciendas en la región. Lo mismo cabe decir de la victoria del PSB en Pernambuco con Eduardo Campos, nieto de Miguel Arraes y ex ministro de Lula, y en Río de Janeiro con Sergio Cabral, del PMDB, apoyado por el PT. En estos días se ha enfatizado la importancia del triunfo de la senadora Ana Julia Carepa, del PT, en el estado de Pará, derrotando al ex gobernador por dos períodos Almir Gabriel, del PSDB, al cual pertenece también el actual gobernador Simâo Jatene. La derrota del candidato tucano es visualizada por los movimientos sociales y agrarios como una respuesta a los sectores de grandes latifundistas, de explotadores ilegales de la madera y de usufructuarios del trabajo esclavo en las haciendas. Se estima que podrá cambiar el cuadro de impunidad y de criminalización de las luchas sociales en este estado, donde se produjo la recordada masacre de Eldorado dos Carajás.
El mayor número de gobernaciones quedó en manos del PMDB, con siete, seguido por el PSDB, con seis. Ambos tenían ocho. La debacle fue para el derechista PFL: en 1998 obtuvo 6 gobernadores, en 2002 bajó a 4 y ahora a uno solo, el DF.
El racismo del PFL
El diputado Dr. Rosinha, del PT por Paraná, declaró: «El PFL (partido que para la candidatura presidencial de Alckmin estaba acollarado al PSDB) es el gran derrotado de esta elección. El presidente del PFL, Jorge Bornhausen, que llegó a pregonar el fin de lo que llamó la ‘raza de los petistas’ está viendo ahora que es su ‘raza’ la que entra en extinción. En vez de procrear, los gobernadores del PFL fueron casi exterminados en las urnas».
El diputado estaba aludiendo a las declaraciones racistas del gran banquero, senador y presidente del PFL, quien dijo que había que librarse de «esa raza» de los petistas, al menos por 30 años. Ello motivó una réplica del gran intelectual brasileño Emir Sader, que acaba de ser electo secretario ejecutivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (Clacso). Pues bien: nos encontramos con que la justicia brasileña condenó al día siguiente de la elección, no al senador racista sino a quien denunció esta actitud abominable. Volveremos sobre el tema. *
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