Nicaragua, en medio de la lucha entre Estados Unidos y Venezuela
La ventaja que le dan las encuestas a la vieja ‘bestia negra’ de Estados Unidos, con entre el 30 y 34% de los votos, insuficientes, sin embargo, para ganar en primera vuelta, han puesto en pie de guerra a la administración de George W. Bush.
La gran potencia, que no pudo derrocar con las armas a Ortega cuando llegó al poder por medio de la revolución sandinista (1979-1990), no ha dudado en amenazar con controlar los más de 600 millones de dólares de remesas que envían los inmigrantes nicaragüenses a sus familiares y reducir la ayuda al país centroamericano, con cerca del 70% de la población en la pobreza, con tal de no perder otra pieza en la partida de ajedrez que juega con Hugo Chávez en el tablero latinoamericano.
Los detractores -numerosos sobre todo en el país donde más de la mitad de la población reconoce que no votaría nunca por él- no acaban de creerse el mensaje pastoral del nuevo Ortega, en el que promete una «revolución espiritual y solidaria» plagado de referencias a Dios y amor al prójimo y ha cambiado los colores rojo y negro del viejo sandinismo por un rosa chicle que pena en imponerse entre su fiel militancia, formada mayoritariamente por un ejército de pobres.
Pese a que su fervor antiimperialista se ha ido suavizando con los años y el pragmatismo ha imperado en su política desde la oposición, sus ‘amistades peligrosas’ con el presidente venezolano Hugo Chávez, el líder cubano Fidel Castro o ahora el boliviano Evo Morales, dan miedo y sus rivales no han dudado en utilizarlas como una razón para atacarlo.
Eduardo Montealegre, el candidato por la Alianza Liberal Nicaragüense (ALN, derecha) favorito de Washington y segundo en las encuestas con un 22-25,5% de las intenciones de voto, ha denunciado el intento de Chávez «de comprar voluntades» para poner a su amigo en Nicaragua y «un pie a tierra en Centroamérica», con la venta de petróleo a precio preferencial a las alcaldías controladas por el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN).
El vicepresidente de Venezuela, José Vicente Rangel, desmintió dichas denuncias y acusó a Washington de «desacreditar el papel de Venezuela a escala regional». Una Venezuela que acaba de perder una batalla en su pugna con Guatemala para conseguir un sillón no permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU, llegando a un consenso a favor de Panamá.
Tanto el candidato del disidente Movimiento para la Renovación Sandinista, Edmundo Jarquín, cuarto en las encuestas, como el equipo de observadores de la Unión Europea han pedido que se deje votar a los nicaragüenses en libertad sin injerencias externas.
«Hay que respaldar al pueblo de Nicaragua en su oportunidad de poder elegir su propio presidente y su Congreso sin tener que contestar a las presiones internacionales», ha declarado el jefe de la misión de la UE en Managua, el italiano Claudio Fava.
La mayoría de los analistas vaticinan un resultado muy ajustado en los comicios del domingo, los más vigilados de la historia con más de 17.000 observadores internacionales y nacionales.
Para ganar en primera vuelta el candidato más votado tendrá que obtener un mínimo del 35% de los votos y una diferencia del 5% con respecto al segundo.
Cerca de 3,6 millones de nicargüenses están convocados a las urnas pese a que se cree que hay 800.000 en un limbo administrativo pues muchos estarían muertos y otros emigrados además de los 60.000 que no han recuperado sus cédulas.
La misión de observación electoral de la Organización de Estados Americanos (OEA) pidió este jueves -primero de los tres días de reflexión y silencio electoral- a los ciudadanos que esperen hasta que el Consejo Supremo Electoral (CSE) dé a conocer al ganador una vez contados todos los votos y «eviten rumores, pronunciamientos o actos precipitados» que den pie a confrontaciones políticas. *
Cardenal
El poeta y ex ministro sandinista Ernesto Cardenal afirmó este jueves en Santiago que en la elección presidencial del domingo en Nicaragua es preferible que gane el candidato derechista Eduardo Montealegre frente al ex presidente izquierdista Daniel Ortega.
«Yo creo que sería preferible un auténtico capitalismo, como sería Montealegre, que una falsa revolución», dijo Cardenal, en una abierta alusión al líder sandinista que aspira a volver a la presidencia de Nicaragua.
Ortega, del Frente Sandinista de Lberación Nacional (FSLN) y Montealegre, de la Alianza Liberal Nicaragüense (ALN), se proyectan con las mayores posibilidades entre los cuatro candidatos para la elección del domingo, pero según las encuestas es posible que ninguno alcance la mayoría absoluta lo que haría necesaria una segunda vuelta.
Cardenal, de 81 años, ex ministro de Cultura durante el gobierno sandinista que reemplazó en 1979 a la dictadura de Anastasio Somoza, llegó a Chile como invitado a la Feria Internacional del Libro de Santiago, donde ofrecerá un recital poético.
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