Claudio Hummes, nombrado por el Papa presidente de la Congregación del Clero

Un cardenal huelguista

Monseñor Hummes, de 72 años, arzobispo metropolitano de Sao Paulo, comanda desde 1998 una de las mayores arquidiócesis del mundo, con 261 parroquias y 500 capillas que atienden a nueve millones de fieles.

Al morir Juan Pablo II en abril de 2005, Hummes fue considerado como uno de sus posibles sucesores.

En 2001, cuando fue nombrado cardenal por Juan Pablo II, el teólogo Osmar de Carvalho escribió que Hummes «está en sintonía total con el Papa, es 100% Vaticano», en contraste con su antecesor, Paulo Evaristo Arns, 83 años, uno de los principales exponentes de la Teología de la Liberación.

La defensa de los pobres y de los derechos humanos es un hilo conductor entre ambos cardenales.

Arns fue paladín de la lucha contra los crímenes de la dictadura brasileña, a través de la Comisión de Justicia y Paz, mientras Hummes apoyó las huelgas obreras al fin del período militar, cuando era obispo de Santo André, suburbio industrial de la región metropolitana de Sao Paulo.

El fundador del Partido de los Trabajadores (PT, izquierda), Luiz Inacio Lula da Silva, hoy presidente de Brasil y reelecto el domingo pasado para un segundo mandato, señaló en ese momento que la nominación de Hummes al frente de la arquidiócesis «premia a los obreros y a la democracia».

«Es evidente que existe un conflicto entre excluidos e incluidos, continuaremos denunciando los problemas sociales, pero con base en el Evangelio, no en ideologías», expresó en ese entonces Hummes.

También proclamó que «el desempleo es causado por la política neoliberal» y que «los gobernantes deben tomar medidas sociales para reducir la desocupación».

Hummes nació en el estado de Rio Grande do Sul el 8 de agosto de 1934. Fue ordenado sacerdote de la Orden Franciscana de los Frailes Menores, en 1958 en Divinópolis, estado de Minas Gerais (sudeste), y obispo en 1975 en su ciudad natal de Porto Alegre, Rio Grande do Sul, en 1975.

Ese año asumió como obispo coadjutor y meses después como obispo diocesano de Santo André, donde permaneció hasta 1996, cuando fue nombrado arzobispo de Fortaleza, estado de Ceará (nordeste), misión que cumplió hasta que fue llamado a Sao Paulo, en abril de 1998. Es cardenal desde el 21 de febrero de 2001.

En la dictadura militar abrió las puertas de las parroquias a reuniones sindicales clandestinas. Asimismo en sus 21 años en Santo André mandó construir 80 parroquias, organizó 50 centros comunitarios, fundó dos seminarios y una facultad de teología. *

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