Evitar el dispendio y tener cuidado con las alianzas, dicen analistas

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, deberá animarse en su segundo mandato a recortar el gasto público y formar alianzas de gobierno que no estén manchadas por la corrupción, editorializaron este lunes los principales diarios brasileños.

«En la sociedad brasileña del siglo XXI ya no hay espacio para guías y salvadores de la patria», dijo el diario O Globo, que señaló que los 58 millones de votos que el domingo reeligieron a Lula «no pueden ser entendidos como un indulto» por los actos de corrupción de su primer mandato.

Lula, dijo O Globo, asumirá el 1 de enero su nueva administración con experiencia de gobierno y, «por mérito suyo», con un Brasil «muy diferente» de cuatro años atrás, cuando el líder izquierdista llegó al poder en medio del temor de los agentes económicos.

O Globo le reconoció a Lula su capacidad de «inclinarse ante la realidad y comprometerse a no cometer desatinos en política económica» y en consecuencia le reclamó, entre otras medidas, una reforma tributaria, que disminuya la carga de los impuestos y una reforma de la previsión social.

Al igual que todos los periódicos, O Globo le exigió al presidente que sus alianzas para gobernar sean hechas en forma clara y limpia y que se evite el toma y daca característico de la política brasileña.

El diario advierte que Lula está obligado a negociar el apoyo del poderoso PMDB pero advirtió que eso no será gratuito. «Lula tendrá que pagar por ese apoyo, que por lo menos sea a la luz del día dentro del mejor patrón ético», añadió O Globo.

En su primer mandato Lula formó mayorías con partidos pequeños y, el año pasado, su gobierno fue acusado de haber pagado sobornos a diputados para que aprobasen iniciativas.

El diario O Estado de Sao Paulo le exigió medidas drásticas para reducir el gasto público y lo acusó de «estafa electoral» por no haber advertido a los electores que deberá recortar gastos para evitar una «explosión fiscal».

O Estado también observó que Brasil está políticamente en estado «letárgico» desde que hace un año y medio el oficialismo comenzó a ser bombardeado con acusaciones de corrupción y «la utilización de la máquina administrativa al servicio de la reelección de Lula».

«Ahora hay que cuidar del futuro. La Policía, el Ministerio Público y la Justicia que cuiden de los culpables por los delitos con dinero público», dijo. *

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