El plebiscito panameño
EL DOMINGO 22 el pueblo panameño decidió en un plebiscito la ampliación del canal interoceánico, y lo hizo en forma soberana, por primera vez en un siglo de historia. Es un episodio relevante en la lucha por la liberación de nuestra América. La población respondió por la afirmativa, en una proporción de casi cuatro a uno, a la propuesta formulada por el gobierno de Martín Torrijos para ampliar el canal mediante la construcción de un tercer juego de esclusas. La abstención fue muy elevada, ya que votó solamente el 42 por ciento y fracción del electorado. Eso no autoriza a decir que la abstención fue la vencedora. La propuesta fue discutida intensamente, con la particularidad de que las resoluciones de las entidades contrarias a la iniciativa tuvieron mayor destaque mediático. Sobre esa base se produjo el pronunciamiento soberano del pueblo, que fue ampliamente mayoritario a favor. Si esto es importante siempre, en el caso panameño lo es de modo muy especial.
No es posible olvidar que el país nació en 1903 por una partición de Colombia impuesta por la invasión de los marines yankis. Eran los tiempos del «I took Panama» de Theodor Roosevelt. Después Estados Unidos continuó la construcción de la vía interoceánica iniciada el siglo anterior por el francés Ferdinand de Lesseps, el mismo del Canal de Suez, y después abandonada. Al respecto se habla mucho de que la compañía quebró, y se recuerda menos la muerte de miles de obreros, víctimas de la sobreexplotación y las epidemias. La vía, de 82 kilómetros de largo, fue inaugurada el 15 de agosto de 1914, coincidiendo prácticamente con el inicio de la primera guerra mundial. Desde luego, EEUU se aseguró todos los derechos, a perpetuidad, sobre la vía fluvial, sus aledaños y sus accesos tanto en el Atlántico como en el Pacífico. Allí montaron la red de sus bases militares y sus centros de instrucción donde adoctrinaron a cientos de oficiales de las fuerzas armadas latinoamericanas en la doctrina de la seguridad nacional. Allí se formaron los pichones de dictadores y golpistas militares que pulularon en América Latina. La lucha por la independencia y la soberanía del Canal fue el rayo que no cesa. En enero de 1964 fueron masacrados por las tropas ocupantes 21 estudiantes que intentaron cruzar la cerca e izar la bandera panameña. Hace unas horas se revivieron en la pantalla esas imágenes históricas. La lucha por la soberanía se acrecentó con el ascenso en 1969 del general Omar Torrijos, padre del actual presidente. El Movimiento de los No Alineados levantó en el mundo esa bandera. Torrijos dijo que a él no le interesaba entrar en la historia, sino en el Canal. En 1977 se firmaron los tratados Torrijos-Carter, que devolvían la soberanía del Canal a Panamá al fin de 1999. Pero hasta entonces debía correr mucho agua por el canal. Torrijos falleció el 31 de julio de 1981 en un extraño accidente de aviación, que sus familiares y allegados atribuyeron a un complot de la CIA. Tanto más que, con apenas horas de diferencia, murieron también por accidentes aéreos el presidente de Ecuador, Jaime Roldós, y un alto jefe militar peruano de tendencia nacionalista, el general Hoyos. Un cable del 1º de agosto de 2001 decía que «20 años después de la muerte del general Omar Torrijos Herrera, el líder militar que negoció con EEUU la devolución del Canal y la salida de las tropas estadounidenses de Panamá, sus familiares insisten en que fue víctima de un complot homicida». En su génesis estaban las fuerzas opuestas a la aplicación del Tratado. Eran las mismas que habrían de desencadenar la invasión del 20 de diciembre de 1989, con cientos de muertos en Los Chorrillos. El obeso Guillermo Endara juró la presidencia, tras la captura del general Noriega (que se pudre en una cárcel de EEUU) en la base militar de Fort Clayton. Pero no pudieron revertir la situación. El 31 de diciembre de 1999 el mundo presenció el retorno del Canal a la soberanía panameña. Los yankis se marcharon con las bases a otra parte. Estos antecedentes subrayan la trascendencia de la reciente expresión de voluntad del pueblo panameño, sin interferencia extranjera. Cabe también un recuerdo para el pueblo de Granada, ya que el 25 de octubre se cumplieron 23 años de la invasión de los marines yankis a la isla. Esta había sido antecedida por la invasión de Castillo Armas en Guatemala en 1954 y por la de República Dominicana en 1965, y seguida justamente por la invasión de Panamá, de acuerdo con la constante intervencionista de la política norteamericana. Y en el mundo, como se ve hoy en las ocupaciones militares de Afganistán e Irak. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad