Ecuador: voto con los pies y voto en crisis

Un país, Ecuador, con un proceso migratorio que coloca a decenas de millares de sus ciudadanos en la emigración, fundamentalmente hacia España. Ese «voto con los pies» debería ser una conmoción conciencial para cualquier país. Enorme toque de corneta que acredita que algo no funciona y que ese algo es capital: la creación de empleos, y a la vez, el fracaso del Estado a la hora de garantizar la seguridad económica y cultural.

Ecuador es una de las cinco repúblicas bolivarianas (Colombia, Venezuela, Perú, Bolivia y Ecuador) que intentan, desde hace 200 años, el encuentro con el estado de derecho. Ecuador tiene 283 mil 580 kilómetros cuadrados; 13.3 millones de habitantes y 2 mil 2.126 dólares por habitante y año (Banco Mundial 2006 con datos de 2004), lo cual significaría que ese sector sitúa a Ecuador en el lugar 116 del mundo. Los problemas derivados de la pobreza, el desempleo y la ausencia de una educación adecuada colocan a Ecuador, electoralmente, ante una exaltación de las proposiciones. Desde 1997, cuando el presidente Bucaram tuvo que abandonar el poder, el derrumbe, al más alto nivel de la cúpula del Estado, se ha repetido.

En suma, se ha llegado a los comicios presidenciales entre el «voto con los pies» y el «voto en la crisis». Ello así porque ni la proposición de la izquierda ni la proposición de la derecha garantizan soluciones. Considerar, de un lado, que las compañías extranjeras son las responsables de la pobreza es generar resentimientos sociales profundos sin soluciones concretas porque, sin el ahorro nacional suficiente, la inversión extranjera es fundamental y sus deficiencias o abusos son inherentes a las deficiencias del Estado.

Si nos atenemos, por ejemplo, al informe de la Cepal sobre la banca mexicana, país que está por encima de los 8 mil dólares per cápita, nos encontramos con un dato inexcusable: que el costo de la intermediación de la banca mexicana es el más caro de la OCDE. El informe debería estar en los pupitres de la case política (en vez de andar a tiros o en el cuadro de un discurso que asume el angelismo o la discordia) como lectura. Ello revela, en orden a una nación más desarrollada, que le problema central es la existencia de un Estado con claridad e independencia para imponer, sin necesidad de ser un «Estado propietario», las prioridades de la nación. Añade el informe de la Cepal sobre la banca mexicana que esos bancos de ninguna manera establecerían, en sus países originarios, el sistema de intermediación que prevalece en México. ¿Más claro?

En términos de Competitividad Internacional (informe de Davos 2006) Ecuador aparece en el lugar 74 (México en el 58), pero respecto a la Eficiencia de las Instituciones (cuestión clave para hablar, en serio, de competitividad) Ecuador aparece en el lugar 116 de 125 países evaluados. México es el país 69.

La crisis afecta, en su conjunto, a los países del bloque andino. El caso de Bolivia es representativo. La magnitud del programa del presidente Evo Morales ha chocado, inmediatamente, con la tierra firme. En otras palabras, la mutación económica no podía pensarse sin serias contradicciones de clase que, por su naturaleza, afectan inmediatamente a las inversiones. El caso de Venezuela por la naturaleza de sus ingresos petroleros puede colocar al presidente Chávez, en principio, en una zona de seguridad cupular, pero ello no significa soluciones concretas. En principio, Colombia y Perú han optado por el tratado comercial con Estados Unidos y ello, por la contestación estratégica que implica, olvide a sociedades en el área andina, donde las instituciones son muy débiles. Ecuador va a una «segunda vuelta». Esa división del votante revela las dificultades para hacer transformaciones profundas. El consenso será indispensable.

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