Washington presiona al primer ministro Nuri al Maliki

Surgen grietas en la alianza entre Irak y EEUU a causa de la violencia

Cinco policías iraquíes murieron y nueve fueron heridos el jueves en choques con rebeldes cerca de la ciudad de Baaquba, al norte de Bagdad, mientras el ejército estadounidense deploró la muerte de cinco soldados, lo cual eleva a 96 el número de pérdidas estadounidenses en Irak desde comienzos de octubre.

Frente a la espiral de violencia, Maliki insistió el miércoles en que su gobierno está determinado a reducir la influencia de las «organizaciones terroristas», en alusión a los miembros del ex partido Baas de Saddam Hussein y a la red Al Qaeda, a quienes atribuyó toda la responsabilidad.

Pero también señaló claramente a Washington que su gobierno no había aceptado ningún calendario que fije las decisiones a tomar para estabilizar Irak, y que nadie podía imponerle uno, luego de que el embajador estadounidense en Irak, Zalmay Jalilzad, habló de un acuerdo iraquí sobre un «calendario».

«Todos saben que mi gobierno fue electo (en mayo) por voluntad popular, y sólo quienes lo eligieron tienen derecho a hablar de calendario, o de cambio de política», recordó Maliki.

«Tenemos un programa de acción claro. Incluye la reconciliación nacional, la constitución de fuerzas armadas, el suministro de servicios a la población, y la lucha contra el terrorismo. Ningún elemento debe prevalecer sobre otro», agregó.

Las declaraciones de Maliki tuvieron lugar poco antes de la conferencia de prensa del presidente estadounidense, George W. Bush, en Washington, quien trazó uno de sus panoramas más sombríos de la situación de Irak hasta la fecha, e indicó que la paciencia de su país «no es ilimitada».

Maliki es «el hombre necesario para alcanzar los objetivos en Irak», dijo Bush, aunque le llamó a «tomar medidas audaces» para frenar la violencia.

A menos de 15 días de las legislativas en Estados Unidos, en las cuales el Partido Republicano de Bush arriesga perder su mayoría en el Congreso, el Presidente aseguró que Estados Unidos «está ganando y ganará» la guerra en Irak, donde ataques de rebeldes y la violencia confesional han dejado decenas de muertos durante el recién finalizado mes de ayuno musulmán del Ramadán.

Hasta las fuerzas armadas estadounidenses, que tienen desplegados 144.000 hombres y mujeres en Irak y anunciaron recientemente su intención de revisar sus planes de seguridad en el país, han perdido una gran cantidad de militares.

El mes de octubre fue uno de los más mortíferos para Estados Unidos en Irak desde el comienzo de la invasión en marzo de 2003.

Desde hace dos semanas, el gobierno estadounidense multiplica los llamados al gobierno iraquí a cumplir con sus plazos para restablecer la seguridad y asumir más responsabilidad sobre la situación, lo cual ha generado crispaciones entre ambos socios.

Por segunda vez en unos meses, Maliki expresó públicamente su descontento por ataques estadounidenses en el feudo chiita de Sadr City en Bagdad, indicando que no había sido consultado al respecto.

El barrio chiita de Sadr City es controlado por la milicia del Ejército de Mahdi, del jefe radical chiita Moqtada Sadr, quien se opone rotundamente a la ocupación estadounidense, pero que apoya al gobierno de Maliki. Los ataques iraquíes-estadounidenses lanzados el miércoles en Sadr City tenían como meta buscar al jefe de un escuadrón de la muerte e intentar aprehender a los secuestradores de un soldado estadounidense de origen iraquí capturado el lunes por desconocidos en el domicilio de su familia, según el comando estadounidense. *

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