La sustitución de sus hombres de confianza derribados por los escándalos

Las nuevas estrellas de Lula

Dirceu, jefe del Partido de los Trabajadores (PT, izquierda) de 1997 a 2002 y eminencia gris del gobierno, renunció en junio de 2005, tras las primeras denuncias de que el PT había comprado con sobornos el apoyo de decenas de diputados.

En su caída, arrastró a la plana mayor del partido, empezando por su presidente, José Genoino.

Palocci, artífice de la estabilización económica, renunció tras ser implicado en la violación del secreto bancario de un casero que lo vinculó a un grupo de lobistas.

Otro integrante del denominado «núcleo duro» del gobierno, Luiz Gushiken, fue degradado de su rango ministerial al frente de la secretaría de Comunicaciones, tras ser objeto de denuncias de injerencia en el manejo de fondos de pensión.

El único sobreviviente de ese «núcleo duro» es el secretario general de la Presidencia, Luiz Dulci.

En setiembre pasado, a dos semanas de la primera vuelta electoral, una supuesta tentativa de compra de documentos comprometedores sobre líderes opositores provocó la caída del nuevo presidente del PT, Ricardo Berzoini, y de sindicalistas que acompañaban a Lula desde su época de líder de la Central Unica de Trabajadores.

Al ritmo de las crisis, otras figuras fueron ganando consistencia.

La continuidad de la labor del gobierno estuvo asegurada desde la dimisión de Dirceu por su sucesora, Dilma Rousseff, ex guerrillera de los años 60, que padeció cárcel y tortura bajo el régimen militar (1964-85). En los dos primeros años del gobierno, Rousseff, de 58 años, se ganó fama de buena y disciplinada gestora, como ministra de Energía.

También recuperó espacio el actual ministro de Relaciones Institucionales, Tarso Genro, líder histórico del PT, de 59 años, que había fracasado en su tentativa de «refundar» el partido tras los escándalos de 2005.

En la actual campaña electoral, Genro se convirtió en el principal portavoz de Lula, y volvió a insistir en la necesidad proceder después de los comicios a una depuración del partido, sometido aún a la influencia de Dirceu.

Una estrella en ascenso es Jacques Wagner, de 55 años, que fue ministro de Trabajo y de Relaciones Institucionales.

Wagner hizo olvidar muchos sinsabores al PT al ganar en la primera vuelta del 1º de octubre, contra todos los pronósticos, la gobernación del estado de Bahía, desplazando al grupo del viejo caudillo de derecha Antonio Carlos Magalhaes. *

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