"El secuestro es una mentira"

Colega acusa a piloto cubano de fugarse a EEUU

Los Palacios, Cuba, Reuters

El gobierno de Cuba no ha dejado claro oficialmente si el misterioso vuelo del martes era un secuestro o un intento de salir ilegalmente de la isla para pedir asilo político en Estados Unidos.

El piloto Lenin Iglesias Fernández, tras dejar en una pista al técnico de vuelo, se dirigió con el Antonov An-2 de construcción soviética a otra pista para recoger a varias personas, entre ellas su esposa y dos hijos.

Y según la primera versión oficial cubana del incidente, Iglesias Fernández informó poco después por radio que «estaba siendo objeto de un secuestro y se dirigía rumbo a la Florida».

Sin embargo, el técnico de vuelo, Juan José Galiano, que se quedó en tierra, dijo el miércoles que la historia del secuestro era «una mentira» para lograr salir hacia Estados Unidos.

«Me engañó (…) es mentira eso del secuestro (…) él se fue porque le dio la gana», dijo Galiano a Reuters en su casa de Los Palacios, una tranquila localidad dedicada al cultivo de arroz a unos 100 kilómetros al este de La Habana, en la provincia de Pinar del Río.

Galiano detalló cómo Iglesias le había dicho que le esperara en la pista de La Herradura, cerca de Los Palacios, mientras él iba con el avión a buscar un cheque, antes de salir a fumigar los campos de arroz, como de costumbre. «Pero el cheque era irse fuera».

El piloto, de unos 35 años según sus vecinos, fue entonces a otra pista cercana, donde recogió a un grupo de pasajeros «evidentemente concertados con él», según el comunicado del gobierno cubano publicado el miércoles por el diario Granma en la primera alusión al incidente.

Vecinos de Iglesias aseguran que allí, escondidos en la pista, aguardaban la esposa del piloto, Mercedes Martínez, sus dos hijos, Eric, de 13 años, Danny, de 7, los hermanos Pavel y Yudel Puig, así como otras personas no identificadas.

A pesar de que, según el técnico, el avión tenía suficiente gasolina, Iglesias no logró llegar a Estados Unidos y el avión cayó al mar unos 288 kilómetros al sur de Cayo Hueso. «Se perdió, porque si no se pierde, llega bien, tenía gasolina suficiente para dos horas de vuelo», dijo Galiano.

Un mercante panameño recogió en el mar a nueve sobrevivientes y un cadáver, cuya identidad aún no dio a conocer.

En la casa de Iglesias en Los Palacios se congregaron el miércoles familiares y amigos a la espera de conocer noticias, mientras en el tranquilo pueblo aún se sorprenden de que alguien decidiera emprender tamaña aventura con el tiempo inestable de la temporada ciclónica del Atlántico norte.

«Es una locura por cómo está el tiempo (…) hay que estar loco», comentó un chofer sentado en una de las pocas cafeterías de la calle principal del pueblo, mientras afuera caía un diluvio.

Los que conocían a Iglesias aseguran desconocer sus planes de irse de la isla. «Nunca sospeché que fuera a irse», aseguró Galiano, quien había trabajado cerca de 20 años con el piloto.

«Se fue porque le dio la gana, como una pila de ignorantes, que piensan que todo lo que brilla es oro».

El gobierno cubano, que aseguró en el comunicado desconocer «el número exacto de personas que viajaban en el avión secuestrado», está manejando el caso con mucha cautela, un día antes del previsto comienzo en Nueva York de otra ronda de conversaciones migratorias con Estados Unidos.

En numerosas ocasiones, el gobierno del presidente Fidel Castro ha criticado la actual política migratoria estadounidense hacia los cubanos, diciendo que alienta directamente los intentos de cubanos de abandonar la isla por medios ilegales, incluyendo el secuestro de aviones y embarcaciones.

Washington ha contestado las acusaciones diciendo que son las autoridades cubanas las que están poniendo obstáculos y restricciones al camino de migración legal de sus ciudadanos hacia Estados Unidos.

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