Agoniza proceso de paz, afirman los guerrilleros
Bogotá, AFP
El estancado proceso de paz entre el gobierno colombiano y la guerrilla marxista de las FARC está agonizando, según los rebeldes, por la posición del Ejecutivo respecto al caso de un aeropirata que se refugió en la zona que éstos ocupan y a quien se niegan a entregar.
Las dos partes radicalizaron en las últimas horas sus posiciones frente al caso, calificado por el gobierno del presidente Andrés Pastrana como «delicado», y que desde el pasado lunes provocó la suspensión de las tratativas de paz que desde hace 20 meses llevan a cabo. Luego del fracaso de la reunión del lunes, donde la cúpula de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) notificó que no entregará al aeropirata –al que reconoció como miembro de su organización– y el gobierno insistió en que deben entregarlo, se agudizó la polémica con mutuas acusaciones.
En la noche del martes, desde la zona que ocupan al sur del país, tres de los comandantes de las FARC en una extensa entrevista con el privado canal de televisión RCN, advirtieron que el proceso de paz está «agónico».
Responsabilizaron de esa situación al gobierno porque, según dijeron, antepuso el caso del aeropirata a la búsqueda de la paz, al tiempo que respaldaron la fuga del aeropirata, un preso acusado del crimen de un policía. En ese sentido manifestaron que «si el deseo del gobierno es lograr la reconciliación de los colombianos, indudablemente su posición debe ser la de continuar el debate de los grandes temas que aquejan al país».
Además notificaron que «nuestra decisión es categórica: no vamos a devolver al camarada Arnubio Ramos porque entendemos que es un derecho que le asiste y además un deber de todo prisionero revolucionario, de buscar la fuga de las cárceles del régimen», dijo Carlos Lozada, uno de los comandantes rebeldes. El pasado 8 de setiembre Ramos armado con una pistola desvió un avión comercial con 22 ocupantes hacia la zona ocupada por las FARC, cuando era trasladado desde Bogotá a la ciudad de Florencia (sur) para asistir a una diligencia judicial por el crimen que se le imputa.
Las FARC eludieron cualquier responsabilidad por ese hecho, atribuyéndosela totalmente al gobierno porque, según argumentaron, Ramos estaba bajo la responsabilidad del Estado.
En medio de la entrevista, los comandantes rebeldes además reafirmaron su histórico propósito de gobernar a Colombia, asegurando que cuando lleguen al poder se acabarán los problemas de «hambre, miseria y desigualdad social».
También renovaron sus críticas al Plan Colombia antidrogas del presidente Pastrana que apoya militar y económicamente Estados Unidos, e insistieron en que esa estrategia lo que producirá será una agudización de la guerra. Al respecto aseguraron que Pastrana utilizó el proceso de paz como «fachada» mientras conseguía el apoyo de Estados Unidos al Plan, y que «lo que está buscando ahora es una excusa para desatar la confrontación».
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