Opinion internacional

Hamas, El Fahtaj y el conflicto palestino israelí

Los enfrentamientos entre ambos bandos palestinos son una verdadera pesadilla para todos los interlocutores de la región. En realidad estamos ante una crisis, económica, social y política.

Abdalá Abdalá, presidente de la Cámara (Gob. Palestino), comenta que la autoridad del Hamas no tiene capacidad para resolver las necesidades básicas del pueblo Palestino, lo cual genera fricciones de sus propios funcionarios y fuerzas de seguridad, que al no cobrar sus haberes en mes, la desesperación y la resistencia al Hamas son cada vez más conflictivas. Continúa comentando Abdalá, integrante de El Fahtaj, que la lucha es también política, el Hamas no quiere compartir el poder, ya que tuvo mayoría circunstancial parlamentaria en las últimas elecciones frente al Fahtaj. Abbud Mazen, por otra parte, sigue siendo presidente de la Autoridad Palestina por mandato constitucional.

El primer ministro elegido en las elecciones parlamentarias, Haniya, cuando acuerda temas políticos con Abbud Mazen, tiene la dificultad para sostenerlos, ya que Jasled Meshal, líder islamita en el exilio, presiona y discrepa desde el exilio con lo acordado, haciendo romper los acuerdos alcanzados entre ambos (hay también una puja de poder en Hamas). En este esquema, es muy difícil a la Autoridad Palestina reencontrarse consigo misma.

Jaled Meshal, (Hamas) se define como un movimiento ideológico Islamista con características integristas y religiosas (fundamentalistas), en cambio Abdalá (El Fahataj) se define como un Movimiento de Liberación Nacional, no ideológico y a su vez laico. A los primeros les resulta más importante su ideología integrista, a los segundos mencionados, la creación de un Estado

Palestino, aunque ambas posturas no siempre son tan extremas.

Voceros del Hamas se excusan diciendo: «Las fuerzas de seguridad de la Autoridad Palestina (en otras palabras, de Fatah), se están ocultando detrás del dolor genuino y protestas de los empleados públicos que no han estado recibiendo sus salarios regularmente.

Y están procediendo así, a pesar del hecho que todo el mundo conoce, que la falta de pago de salarios no es por incapacidad administrativa, sino que es debido sobre todo a la política israelí. Agrega que estas fuerzas (Fahtaj) fueron despachadas para sembrar una anarquía organizada, como les fue enseñado en la escuela de Yasser Arafat Es decir:¡Acusan a todos menos a ellos!

Israel, otra de las fuerzas en pugna, no acepta al Hamas como interlocutor válido hasta que reconozca no solo su existencia sino su derecho a existir. La representante israelí Sulamit Alóni del grupo Palomas, comenta que se debe negociar a pesar de todo con Hamas, flexibilizando, ya que en el propio Israel, por ejemplo, no tiene formalmente aceptado la formación del Estado Palestino,

(sabido es que en lo político, la sociedad y el gobierno israelí lo aceptaron, tema que le costó su propia vida al Primer Ministro Rabín). Por lo tanto Sulamit cree que una vez comenzadas las negociaciones, es más posible encontrarse entre todos positivamente.

Amira Hass (Hamas) comenta: hay cientos de millones de dólares retenidos por Israel (por concepto de ingresos de aduana e impuestos, recaudados por Israel, que pertenecen a la tesorería palestina), y acusa que para forzar la falta de pago, de varios meses, agigantando de esta forma las dificultades, sumado a los bajos salarios de la mayor parte de los empleados, deliberadamente generan esta situación. Acusando a la vez a El Fahtaj de efectuar disparos y lanzar los misiles caseros Qassam, como de una amenaza estratégica, que solo complicará la realidad entre hermanos.

La verdad es que la ayuda recibida, de cientos de millones de dólares, cesó con la subida del Hamas, considerado como movimiento terrorista y por sobre todo al no reconocer posteriormente el derecho de existencia de Israel, dichas ayudas económicas cesaron, sobre todo las provenientes de los países del Primer Mundo, en especial de Europa.

En lo social el panorama es trágico. Existe un 50 % de desempleo, ninguna Autoridad Palestina se ocupó de construir y apoyar emprendimientos económicos y muchas veces cuando los hubo, los boicotearon las mismas autoridades palestinas de turno

No existe todavía una conciencia política, de desarrollo económico, para poder formar las bases de una infraestructura palestina que permita la formación natural de un Estado Palestino. Los interese de poder, expresados con las armas, tampoco generan condiciones para dicho desarrollo.

La paz en la región sin duda se logrará con la existencia de los dos Estados y con estómagos llenos por parte de los palestinos, algo que en gran medida depende de ellos mismos. *

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