Mandatario húngaro llama a la unidad

El presidente húngaro, Laszlo Solyom, cuyo país atraviesa tensiones políticas, hizo un llamado ayer a la unidad nacional durante la conmemoración del 50º aniversario de la insurrección de 1956 contra el régimen soviético.

El llamado de Solyom, pronunciado durante una cena de gala en la Opera, hace alusión al comportamiento del Fidesz, el mayor partido de oposición de derecha, que decidió boicotear parcialmente las ceremonias oficiales.

El Fidesz rechaza desde hace años participar en las celebraciones de la insurrección de 1956 junto a los socialistas, surgidos de las filas del partido único comunista.

«Ser selectivo respecto al pasado se ha convertido en algo común desde 1989 (la caída del comunismo). (Los políticos) conmemoran no sólo por separado, sino que celebran una cosa distinta», declaró Solyom.

«Dicen que hay muchos 1956, y al decir esto el mensaje de 1956 queda devaluado. Pero yo digo que sólo hay una revolución de 1956″, señaló ante los aplausos de la audiencia.

Entre los responsables de 46 países invitados se encontraban presentes el presidente alemán, Horst Koehler, y los reyes de España y Noruega, así como dirigentes de la Comisión Europea y de la OTAN.

Mientras que representantes de todo el mundo vienen a rendir homenaje al desesperado combate del pequeño país contra la Unión Soviética, la conmemoración se convirtió en rehén de la política interior en Hungría, más dividida que nunca. *

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