¿Cuáles son las opciones en Irak?
Presidida por el ex secretario de Estado, James Baker, el grupo de trabajo fue formada en marzo en respuesta a una propuesta de miembros del Congreso. Baker pidió, y obtuvo en abril, el respaldo de Bush a sugerencia del legislador del Partido Republicano Frank Wolf.
Baker está acompañado por el ex diputado Lee H. Hamilton, un demócrata de Indiana, que también fue el co-presidente de la comisión que investigó los atentados terroristas del 11 de setiembre de 2001. Hamilton, es también director del Centro Internacional Wilson para Académicos con sede en Washington.
Otros componentes de la comisión son la juez retirada de la Corte Suprema, Day O’Connor; el ex diputado Leon E. Panetta, un demócrata de California que fue estrecho colaborador del presidente Bill Clinton, y el ex director de la CIA, Robert M. Gates.
Los diez integrantes son ex prominentes funcionarios de las presidencias de Ronald Reagan (1977-1989), Bush y Clinton (1993-2001).
La diversidad de propuestas oscila entre las del republicano Clifford May, experto de la Fundación para la Defensa de las Democracias, y el presidente del Consejo de Políticas para Medio Oriente y embajador retirado Charles Freeman. Recogen las ideas de todo el espectro político estadounidense.
En sus reuniones a puertas cerradas, la comisión se concentró en opciones redactadas por expertos externos del gobierno. Una, titulada «Primero estabilidad», llama a continuar tratando de estabilizar Bagdad, aumentando los esfuerzos para atraer a los insurgentes a la vida política, e incorporar a Irán y Siria en planes para terminar el conflicto.
Otra, titulado «Redespliegue y contención», va más lejos. Propone una retirada en fases, gradual, de las tropas estadounidenses a bases fuera de Irak donde estarían disponibles para atacar a organizaciones terroristas en cualquier parte en la región.
Los expertos también tienen una opción titulada «Mantener el curso, redefinir el objetivo», y una alternativa instando a una rápida retirada norteamericana, pero la comisión parece tener poco interés en esos planes, según trascendió en las prensa estadunidense.
Las opciones se difundieron primero en el New York Sun.
Baker y otros miembros de la comisión se negaron a confirmar la médula de las opciones y enfatizaron que la comisión no había tomado decisiones. Pero Baker comentó las ideas centrales de las deliberaciones de la comisión en varias entrevistas por televisión. «Nuestra comisión cree que hay alternativas entre las opciones propuestas, las que se comentan en el debate político de mantener el curso y terminar y retirarse», dijo Baker.
Negociaciones con Irán y Siria
El ex ministro de relaciones exteriores, que fue durante largo tiempo ayudante del ex presidente George Bush, dijo también que era partidario que acercarse a Irán y Siria. «Personalmente creo que tienes que hablar con tus enemigos», dijo. «Ni los sirios ni los iraníes quieren un Irak caótico, así que quizás hay alguna posibilidad de empezar algo a lo que esos países no se opongan», afirmó.
Introducir a Irán y Siria en las negociaciones exigirá importantes cambios en la política norteamericana. Hoy Teherán y Damasco están en la lista de enemigos de Estados Unidos.
«Para incluirlos, necesitamos dejar de enfatizar cosas como la democracia y empezar a enfatizar cosas como la estabilidad y la integridad territorial», dijo James Dobbins, ex enviado de Estados Unidos en Afganistán.
«Tenemos que dejar de hablar de reformas. Es poco razonable pensar que puedes estabilizar Irak y desestabilizar Irán y Siria al mismo tiempo».
Dobbins era uno de sus asesores del Grupo de Estudio de Irak. Dobbins se negó a hablar sobre el trabajo de la comisión, y dijo que estaba dando una opinión personal. Otros participantes describieron las discusiones de la comisión a condición de no ser identificados porque Baker les pidió mantener en secreto las deliberaciones del grupo, reveló The Angeles Times.
Beker, que promueve un nuevo tomo de sus memorias en recientes ráfaga de entrevistas por televisión, incluyendo una aparición en The Daily Show With Jon Stewart, de Comedy Central, defendió sus puntos de vista en temas que están siendo considerados por la comisión.
También apareció en This Week With George Stephanopoulos, de la ABC, en The NewsHour With Jim Lehrer, de la PBS, y en The Charlie Rose Show, de la PBS.
Si EEUU se retira la guerra civil es inevitable
En sus entrevistas, Baker dijo que no apoyaba los llamados a una retirada temprana de las tropas norteamericanas como reclaman mayoritariamente los demócratas.
«Creo que si recogiéramos nuestras cosas y nos marcháramos enseguida, tendríamos la más grande guerra civil jamás vista», dijo.
También indicó que no estaba de acuerdo con las propuestas para dividir Irak en tres estados de árabes suníes, chiíes y kurdos. «La mayoría de los expertos con los que hemos hablado piensan que eso podría gatillar la guerra civil», afirmó.
Y en lugar de tratar de llevar la democracia a todos los países de Oriente Medio, dijo, Estados Unidos debería definir el éxito en términos de alcanzar «gobiernos representativos, no necesariamente la democracia».
Otro participante, que habló a condición de mantener el anonimato, dijo que la comisión estaba considerando si Estados Unidos debería advertir al gobierno iraquí de que «actuaran juntos o», retiraría las tropas, a menos que el gobierno de Bagdad haga mayores esfuerzos.
Los participantes en el Grupo de Estudio de Irak dijeron que un objetivo adicional era definir las opciones que republicanos y demócratas podrían respaldar. El consenso bipartidista está entre las prioridades.
La comisión debe reunirse nuevamente a mediados de noviembre. Espera entregar un informe a Bush, al Congreso y al público a principio de 2007.
Algunos miembros del Congreso, entre ellos el presidente del Comité de las Fuerzas Armadas del senador John W. Warner -republicano de Virginia- pidió a Baker un informe después de la elecciones del próximo mes, pero se dice que Baker concluyó que necesitaba más tiempo para alcanzar un acuerdo con recomendaciones significativas.
Warner, declaró que la situación en Irak podría requerir un «cambio de curso» si la violencia no es reducida. «Si este nivel de violencia no está bajo control, creo que es responsabilidad de nuestro gobierno determinar la posibilidad de tomar un cambio en nuestro curso», comentó en el Capitolio al regresar de un viaje a Bagdad. Warner no sólo es uno de los legisladores republicanos más influyentes por su puesto y trayectoria, sino que fue secretario de la Marina, y tiene nexos muy cercanos con los altos mandos militares en este país. El no habla por sí solo, coinciden todos los observadores.
Un 67% de los legisladores del partido de gobierno están en desacuerdo con la actual situación. El peso que tiene sobre la opinión pública del país el llamado «Síndrome de Vietnam», es cada vez mayor.
Más de 150 expertos consultados
Baker y Hamilton revelaron que la comisión ha consultado a más de 150 expertos, incluyendo a representantes de Irán y Siria, y que sus miembros pasaron cuatro días en Irak este año.
«No se tratará de mantener el curso», dijo uno de los participantes. «Lo fundamental es que la actual estrategia norteamericana no está funcionando. Hay que buscar otra manera», opinó.
Si la comisión recomienda revisar la política de Bush en Irak, podría estimular no solamente a los críticos de la actual estrategia, sino también a funcionarios de gobierno que han demandado cambios importantes.
«En nue
stro informe habrá probablemente cosas que podrían no gustar al gobierno», dijo Baker en una entrevista.
No está claro lo dispuesto que esté Bush a cambiar su estrategia, que se concentra en reforzar la seguridad de Bagdad, adiestrar a las fuerzas de seguridad iraquíes y presionar al gobierno iraquí para que forje un acuerdo político entre las facciones en conflicto.
El progreso en estos frentes ha sido lento, y Bush dijo que estaba abierto a sugerencias.
«Mi actitud es: Si no está funcionando, deja de hacer lo que estás haciendo. Cambia», dijo Bush en una rueda de prensa.
Cuando se formó la comisión en marzo, algunos funcionarios de gobierno esperaban que el resultado fuera la aprobación bipartidista de la política existente. Pero a medida que la violencia religiosa empeoraba en Irak, más republicanos en el Congreso -y algunos funcionarios de gobierno en privado- se muestran abiertos a alternativas, reveló The Angeles Times.
Esta comisión especial, levanta el interés mediático, teniendo en cuenta que Baker es cercano a Bush y tiene un gran peso político, por lo que sus opiniones serán difíciles de ignorar.
«James Baker no se implica en cuestiones que no tengan un gran impacto», señaló Lawrence Korb, un experto en materia de defensa del Center for American Progress.
Las conclusiones de la comisión serán examinadas de cerca y podrían llegar a tener el mismo impacto que aquellas de la comisión que investigó los atentados del 11 de setiembre de 2001, apuntó Korb.
Un político realista
Baker es un realista consumado que, según numerosas versiones, ha manifestado en privado críticas hacia la política del gobierno respecto de Medio Oriente.
Nativo de Houston, en el estado de Texas, la carrera política de Baker comenzó en 1970, cuando colaboró con la infructuosa campaña por una banca en el Senado de George Bush, padre del actual presidente.
En el último año de la presidencia de Gerald Ford (1975-1976), fue subsecretario del Tesoro, y ascendió a secretario en la primera presidencia de Reagan. En la segunda, se desempeñó como jefe del Estado Mayor de la Casa Blanca.
Entre 1976 y 1992 dirigió todas las campañas presidenciales republicanas.
Entre 1997 y 2004, encomendado por el secretario general de la ONU, Kofi Annan, negoció una solución política para el conflicto de Sahara Occidental.
Baker fue secretario de Estado de la presidencia de Bush padre (1989-1993). Antes de aceptar la designación del Congreso, solicitó el aval a Bush hijo. Baker «nunca criticó abiertamente a Bush», sostuvo Steve Clemons, director del Proyecto Estrategia de la New American Foundation.
Los cuestionamientos de Baker se limitaron al modo en que el Pentágono manejó la guerra en Irak y la ocupación de ese país del Golfo Pérsico. De todos modos, condujo una gestión diplomática en 2004 para reducir la enorme deuda externa iraquí, a pedido de la Casa Blanca.
El ex secretario de Estado estadounidense, salió visiblemente conmocionado de su última visita a Irak y afirmó que el país se encuentra en «un lío muy difícil», informó la BBC. Durante las últimas semanas ha sido un secreto a voces en Washington que un número creciente de políticos republicanos está abogando por un «cambio de curso» en Irak y, en los últimos días, esta inquietud es ahora pública.
El jefe de la Casa Blanca, se vio obligado a hablar de «ajustes» De hecho, Bush tuvo que abordarlo en una conferencia de prensa. «Si el plan no está funcionando, hay que ajustarlo», dijo «Irak podría suponer para los republicanos, en materia de seguridad nacional, lo que les supuso la depresión en materia económica», sostuvo Rahm Emmanuel, líder del Comité electoral demócrata del Congreso, a The New York Times.
Un creciente consenso entre los analistas políticos, sostiene que el opositor Partido Demócrata retomará el control de la Cámara de Representantes por primera vez desde 1994 y de que tiene grandes chances de recuperar también el Senado.
El apoyo a la guerra ha llegado a su nivel más bajo desde la invasión, según una encuesta para la CNN. Sólo un 34% de los estadounidenses respalda el conflicto, contra un 64% que se opone.
El triunfo prometido en Irak está cada vez más lejos, y el público cree cada vez menos que ese objetivo se podrá alcanzar, o si vale la pena intentarlo. *
Demócratas
Los líderes de la oposición demócrata en el Congreso estadounidense hicieron un llamado formal a reorientar la política norteamericana en Irak, «antes de que la situación sea irrecuperable».
«La rápida escalada de violencia confesional, la creciente insurrección y el aumento de las bajas en Irak son inaceptables y no pueden durar», escribieron los líderes demócratas en el Senado y la Cámara de Representantes, Harry Reid y Nancy Pelosi, en una carta abierta al presidente Bush.
La oposición propuso tres medidas: el inicio de una «retirada progresiva de la misión estadounidense en Irak antes de fin de año», presionar a los gobernantes iraquíes para conseguir el desarme de las milicias y un «reparto equitativo del poder y los recursos» entre las facciones iraquíes, así como la organización de una conferencia internacional «para apoyar un reglamento político en Irak y preservar la soberanía» del país.
«Lo llamamos a cambiar de dirección, a ser franco con los estadounidenses y a unirse a nosotros para desarrollar una política que funcione, antes de que la situación en Irak sea irrecuperable», expresó la oposición en la carta suscrita por los números dos de todas las comisiones legislativas relacionadas con la guerra (Defensa, Relaciones Exteriores, Inteligencia, entre otras).
La carta fue divulgada horas antes de que Bush realizara consultas sobre la situación en Irak con el comandante de la fuerza multinacional en ese país y con el comandante de las fuerzas estadounidenses en Medio Oriente.
Participaron de la reunión de 90 minutos el vicepresidente Dick Cheney, el secretario de Defensa Donald Rumsfeld, los asesores de seguridad nacional Stephen Hadley y Steven Crouch, el alto comandante en Medio Oriente general John Abizaid, el alto comandante en Irak general George Casey, y el embajador estadounidense en Irak Zalmay Khalilzad. Estos últimos por video conferencia.
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