Crisis pone al rojo la interna de la CGT
Pero la crisis sigue y tiene epicentro ahora dentro de la CGT que tomó a su cargo junto a las «62 organizaciones», su brazo político, la organización de esa ceremonia, incluso la de la seguridad. Por ello se ha entablado una ríspida polémica entre esas dos entidades con los organismos de seguridad de la provincia de Buenos Aire y la Policía Federal, responsabilizando cada uno al otro de no haber sabido manejar la situación. Eso de cuidar el acto les permitía a los gremialistas manejar el «derecho de admisión». Por lo ocurrido, no lo lograron y ahora sostienen que la ausencia policial permitió los desmanes de forajidos.
El caso desató lo peor que infecta al gremialismo de prosapia peronista y revivieron los entreveros que enfrentan desde siempre a líneas internas del aparato sindical. Nadie lo pidió abiertamente, pero los enemigos de Hugo Moyano, el líder de los camioneros y secretario general de la CGT, quieren que dé un paso al costado. Este responde con un «de acá me van a tener que sacar a los tiros».
Un sector de la central encabezado por el gastronómico Luis Barrionuevo, el albañil Gerardo Martínez y el estatal Andrés Rodríguez inició una ofensiva para obligar a Moyano a renunciar a la jefatura. El nombre del actual número dos de la CGT, José Luis Lingeri, comenzó a sonar para liderar la transición, pero ayer el ex menemista, como los otros dos, afirmó que los rumores son infundados. Además Martínez, que ya fue secretario general de la CGT y debió irse por presión del camionero, tiene su propio frente interno medio conflictivo. Un protagonista de los líos fue el dirigente de los albañiles de La Pata, Juan Pablo «el Pata» Medina, tipo de avería enfrentado a Martínez y que jugó las últimas elecciones a favor de la senadora nacional Hilda González «Chiche» Duhalde. Es un dato que en el oficialismo suponen está el origen del aquelarre del otro día.
Moyano por ahora cuenta con el respaldo de Kirchner aunque no con todo el poder que se sabe tiene el Presisdente. Pese a que es un aliado siempre conflictivo, Moyano disciplinó a casi todo el sindicalismo en sostener los topes de incrementos salariales, un 19%, que había colocado para 2006 el gobierno para que la economía, decían, no se desmadre. Un dato del respaldo oficial lo da el hecho de que Moyano fue a Mar del Plata para participar del congreso del gremio de maquinistas de trenes de La Fraternidad. Allí, se mostró junto al secretario de Transporte, Ricardo Jaime, y respaldó «decididamente» la gestión de Kirchner
«Muchos ahora trabajan para destruir la alianza estratégica entre la CGT y elgobierno por el solo hecho de que acompañamos las políticas oficiales que mejoran la vida de los argentinos», dijo el camionero.
Lo que más embroma a Moyano es que uno de los suyos, Emilio Quiroz, chofer del hijo del jefe de la CGT, Pablo Moyano, salió por TV disparando contra el interior de la quinta de San Vicente y está preso. Desde ese momento, un sector de la CGT que ya había comenzado a cuestionar el liderazgo de Moyano, decidió derrumbarlo. Final abierto. *
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