El gran gasoducto del sur "es una broma", afirma Felipe González
Aumento de la conflictividad internacional por el reparto de la energía, crisis energética en ciernes, nacionalismos y energía nuclear como opción futura fueron algunos de los aspectos analizados el viernes por Felipe González y otros expertos en el Club de Madrid.
«Mi preocupación básica es que creo que es inevitable una crisis de oferta energética a corto plazo y la consecuencia es el crecimiento exponencial de la tensión internacional y un peligro para la convivencia internacional por el reparto de las fuentes de energía», afirmó el ex presidente del gobierno español (1982-96) al intervenir en la conferencia anual del Club de Madrid titulada «Energía y liderazgos democráticos: desafíos».
El dirigente socialista lamentó que la ausencia de «una estrategia política de acompañamiento a las estrategias empresariales de inversión» y consideró que «la mayor vinculación es energía y desarrollo y no energía y democracia».
«En democracia o en dictadura, los grandes países productores o descubridores de materia prima energética en los últimos 70 años no han transformado esa variable estratégica en crecimiento económico y desarrollo», sostuvo González, para quien uno de los desafíos futuros a nivel energético es la «integración regional», cuya ausencia criticó en Europa.
«Es incomprensible que en Europa sea fácil ponerse de acuerdo para hacer una red de autopistas (…) y sea prácticamente imposible, por reflujos nacionalistas (…) que haya una discusión sobre energía».
Paradójicamente, en América Latina, donde «hay recursos energéticos de sobra para su desarrollo y para ser relevante internacionalmente», el problema es la falta de políticas de integración reales, dijo González ante más de un centenar de expertos, académicos y ex presidentes, entre éstos el colombiano Andrés Pastrana, el uruguayo Luis Alberto Lacalle y los chilenos Eduardo Frei y Ricardo Lagos, éste último presidente del Club de Madrid.
«Habiendo ese nivel de potencial energético en América Latina, los discursos integracionistas son discursos políticos, pero no de integración real en términos de desarrollo y de interdependencia entre los países de América Latina», afirmó González, que calificó de «broma» el proyecto del gran gasoducto del sur, impulsado por Argentina, Brasil y Venezuela.
«El gasoducto del Lago Maracaibo a la Patagonia es un proyecto que no se va a realizar y nadie se atreve a decirlo (…) porque no es racional y no cuenta con Bolivia, que es el eje de articulación de esta broma», sostuvo González.
Al hablar del Cono Sur, el economista jefe de la primera petrolera española, Repsol-YPF responsabilizó a los «nacionalismos energéticos» de dificultar los procesos de inversión, sin mencionar explícitamente a ningún país.
«El elemento más importante sobre el que hay que reflexionar es la vuelta hacia los nacionalismos de los recursos energéticos y hacia cambios en términos fiscales (…) que dificultan el proceso de inversión», afirmó Merino, para quien «detrás del nacionalismo de los recursos económicos (…) también está el oportunismo económico».
Desde un punto de vista de precios competitivos y defendiendo la reducción de los riesgos de los residuos nucleares gracias al avance tecnológico, González propuso «un debate serio» sobre la energía nuclear, asegurando que es la «opción» que «va a crecer exponencialmente» en el futuro.
«El problema de la eliminación de los residuos (nucleares) está bastante avanzado en investigación y posibilidad de desarrollo», fundamentó González, que semanas atrás apareció en la prensa española como «mediador» en el conflicto iraní por el enriquecimiento de uranio.
El ex dirigente español propuso finalmente lo que calificó de «idea loca», es decir, «hacer una industria dedicada a la recuperación del medio ambiente», opinando que los gobiernos «deben insistir en las energías alternativas», que según un experto, sólo alcanzarán el «27% del total en 2040″. *
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