Opinion internacional

La sombra del fraude en Ecuador

EL CONTEO de los votos en Ecuador sufrió un vuelco y confirmó las denuncias de fraude efectuadas por el candidato izquierdista Rafael Correa. La empresa E-Vote encargada del recuento llegó a contabilizar el 70,59% de los votos. Correa afirmó, sobre la base de informaciones propias, que los resultados proporcionados eran fraudulentos en su contra. A cierta altura la empresa alegó un colapso de la red informática. Las autoridades electorales le rescindieron el contrato. La empresa respondió que el colapso de su sistema fue provocado por factores externos. El Tribunal Supremo Electoral asumió una nueva contabilización de los votos, desde cero. Los primeros datos muestran a Alvaro Noboa y Rafael Correa prácticamente empatados, y a Gilmar Gutiérrez tercero.

 

Correa y Noboa empatados

Estos datos, de fuente oficial ecuatoriana, corresponden al 40,87% de los votos. Dan 25,21% a Alvaro Noboa (553.353 votos) y 25,03 a Rafael Correa (549.426 votos).La diferencia es apenas de 0,18% y menos de 4 mil votos. En tercer lugar llega Gilmar Gutiérrez (de la Sociedad Patriótica, hermano del ex presidente depuesto Lucio Gutiérrez) con 15,70%, relegando al cuarto lugar con 15,41% a León Roldós, de la socialdemócrata Izquierda Democrática   Alianza Red Ética. Luego vienen Cynthia Viteri, del derechista Partido Social Cristiano, con 9,74% y Luis Macas, afín al movimiento indigenista y a la Conaie, con 2,56%. Los otros 7 candidatos suman 6,35%.

Estas cifras difieren notoriamente de las proporcionadas por la empresa E-Vote, de las cuales dimos cuenta ayer. La mayor diferencia es que en aquéllas Noboa aparecía al frente con 4,2% de ventaja sobre Correa (26,7% frente a 22,5%) y ahora están casi iguales en torno al 25 por ciento. O sea que Noboa bajó, y Correa subió más de dos y medio puntos porcentuales.

Es precisamente lo que éste había venido denunciando antes de la elección y lo reiteró durante la jornada comicial del domingo, mostrando con ejemplos concretos cómo en determinados lugares le estaban robando los votos y había incongruencias groseras entre los resultados preliminares y los divulgados luego. Se trata de un economista, que sabía lo que decía al afirmar que la derecha estaba preparando un fraude electoral de proporciones. Cuando estaba trancado el flujo de los datos provenientes de 36.613 juntas electorales, declaró a la prensa: «Lo advertimos. Se están basando en una información de la empresa E-Vote, cuyo sistema nadie conoce». El diario ecuatoriano La Hora informó el lunes en su edición en internet que las oficinas establecidas por la empresa en un hotel de Quito fueron desmontadas repentinamente ese día, y que sus técnicos y directivos estaban abandonando el país.

 

Mecanismo del fraude

El tramo siguiente de las declaraciones de Correa revela el mecanismo del fraude, en estos términos: «Aquí está el informe previo de la Organización de Estados Americanos (OEA), el cual dice que fracasó el sistema y que al momento de realizar un simulacro no se contó con versiones actualizadas. Es decir, que fácilmente puede ser un programa en el que por cada tres votos para Correa le quiten uno y se lo manden a otro candidato». Lo vimos por Telesur al momento de pronunciar estas palabras. Cuando se detuvo la primera traslación de otos faltaban principalmente los de zonas rurales de la Amazonia, que se consideraban desfavorables a Noboa. La empresa se había comprometido a entregar el 100% de los resultados a las 20 horas del domingo, tres horas después del cierre de las casillas. Al mediodía del lunes el presidente del TSE Xavier Cazat anunció que el pleno del órgano judicial canceló su contrato por 5:200.000 dólares.

Esa misma noche veíamos a una multitud de partidarios de Correa concentrados frente al local central del TSE en Quito, clamando contra el fraude en perjuicio de su candidato. Una situación similar a la generada en México con Andrés Manuel López Obrador.

 

Confrontación

Estos hechos acentúan la confrontación entre los programas de derecha y de izquierda que vivirá Ecuador en estas seis semanas.

Noboa insistirá en su práctica de dádivas en los sectores pobres (se le ha mostrado repartiendo billetes de cien dólares por TV), a la vez que se proclama entre los creyentes como un»enviado de Dios» (al estilo Bush) y anuncia la ruptura con Cuba y Venezuela. Por su lado Correa aspira a agrupar a las fuerzas de izquierda (dispersadas en múltiples candidaturas), ciudadanas y nacionalistas, que plantean la reforma política a través de una Asamblea Constituyente, se oponen el neoliberalismo (aunque no plantea la inmediata desdolarización) y promueve la recuperación de la soberanía nacional y la integración latinoamericana. *

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