Escrito por: ISIDORO GILBERT - CORRESPONSAL EN ARGENTINA

Era un escenario cantado, habida cuenta que la estrategia oficial de impedir la construcción de las pasteras en Fray Bentos lució siempre como irreal. Los pasos que se han ido dando con relación al asunto los avalan. Incluso haber empujado a ENCE para que busque otro sitio para su emprendimiento, que contó con la mano de RodrÃguez Zapatero, no fue bien evaluado. Se pensó que lo mismo harÃa Botnia. O que el Banco Mundial darÃa largas al asunto. El informe de las consultoras concluyendo que las obras (porque tuvo en cuenta los dos proyectos) no dañarán el medio ambiente, destrozó la estrategia de impedir su financiamiento y abrumó al Presidente.
Lo abrumó por la decisión de los asambleÃstas, que le birló lo que más aprecia: mantener en todo, la iniciativa. Recuerdan en el oficialismo que el acuerdo para ir a La Haya era el respetar sus decisiones y las de la justicia. No es lo que está pasando pero hay que recordar que cuando Kirchner anunció que se iba ir a Holanda, cambió la consigna de no a la contaminación por la del no a las papeleras, dando alas a los fundamentalistas.
Que el gobierno es consciente de que se entró en la ilegalidad lo revela el texto del documento que firmaron el jefe de gabinete Alberto Fernández y el gobernador entrerriano, Jorge Busti. No están allà ni la rúbrica de Kirchner ni la del canciller Jorge Taiana: luce de consumo interno. O en todo caso justificándose ante el tribunal de La Haya o el del Mercosur. Ambos advirtieron claramente la gravedad de nuevos cortes. No hay en ese escrito, una señal para que la diplomacia intente nuevamente una salida. Nadie atisba una iniciativa para que los Fernández, es decir el jefe de gabinete de aquà con el secretario general de gobierno de allá, reanuden sus charlas.
Nuevamente la polÃtica internacional queda a merced de una asamblea popular. Aclaremos: están en derecho a agitar sus consignas a condición que no ponga en riego el libre tránsito de mercancÃas y personas La libertad de protesta tiene como lÃmite el derecho internacional.
La manera que el gobierno encaró su relación con Gualeguaychú entró en crisis: ha quedado mal con los asambleÃstas porque ven al gobierno incumpliendo sus promesas de impedir la construcción de las pasteras y en esa melodÃa, se rechazó la oferta de negociación de Tabaré Vázquez formulada en la Cumbre de Mercosur en Córdoba para un seguimiento conjunto de las obras, para constatar si dañan o no la vida.
Un error de apreciación que agravó el canciller calificando la idea como “complicidad con el desastre” o “convalidar un acto ilÃcito”.
Regresemos al documento oficial crÃtico con el piquete. Puede leerse como un respaldo polÃtico para que actúe la justicia, merma antigua ya que el juez jurisdiccional jamás lo hizo en el pasado, mirando más a la Rosada que a la ley. Actúa un fiscal recogiendo datos sobre violaciones a la legislación vigente..
La semana que se ha ido dejó la sensación que el gobierno perdió algunas batallas lo que da espacio a la oposición. La de Gualeguaychú fue la más notable pero hubo otros hechos que lo colocaron a la defensiva. TodavÃa no quedó sedimentado del todo lo ocurrido en el Hospital Francés, donde una patota intentó quebrar una huelga de larga data conducida por militantes de izquierda. Se ha explicado que la banda, que contó con protección policial y judicial, fue reclutada por personajes de segundas lÃneas del oficialismo que están como administradores del nosocomio en bancarrota por los negociados de piratas del sistema de salud. Cuentan en el oficialismo que nada tiene que ver el jefe de gabinete, Alberto Fernández, de buena relación con los interventores. ¿Es asÃ?.
En el gobierno hay tirria con la militancia clasista que le ha ganado pequeñas batallas, asà como por el lenguaje y estilo ultra, ha perdido otras. Por eso, no serÃa del todo extraño que desde sectores oficiales traten de utilizar a marginales para que actúen como rompe huelgas.
El peronismo ortodoxo lo hizo en otros tiempos tanto desde el poder como cuando lo disputaba. Si este fue el caso o no, lo dirá una pesquisa independiente, pero la presencia de una banda de facinerosos metida en luchas de trabajadores es un lÃmite de ilegalidad intolerable para gran parte de la sociedad, la mayorÃa de los que apoyan al gobierno incluido. Lo menos que se puede decir que lo que pasó y que explotó gracias a los canales de TV que registraron lo ocurrido, es una señal de alarma. Es “el método que conocieron los petroleros de Las Heras y los mineros del Turbio cuando el presidente era gobernador en Santa Cruz”, denuncian desde publicaciones de izquierda.
Kirchner ganó méritos y apoyos masivos entre otros casos por su polÃtica contra la impunidad durante los años del terror. El respaldo polÃtico que se le da a los jueces son los que permitieron ya condenas contra bárbaros de las torturas y las desapariciones y que abre el camino a los juicios contra los grandes responsables del horror. Si lo ocurrido en el Hospital Francés quedara impune, el discurso oficial perderÃa credibilidad y darÃa más ánimos a las fuerzas que tratan de frenar los procesos e imponer una amnistÃa, un objetivo proclamado públicamente..
El caso del albañil Jorge Julio López, desaparecido hace casi un mes y sin rastro o pistas que permitan saber que pasó, ahora es incluido en el discurso presidencial como un eslabón clave para poner al paÃs en “libertad condicional”, y que sin verdad y justicia, apruebe el reclamo de “reconciliación” de las derechas.
El Presidente se tomó el fin de semana larga para reflexionar en su lejana Santa Cruz. DeberÃa revisar algunos cursos de acción, como el que lo llevó a apoyar la reelección indefinida propuesta por su aliado gobernador de Misiones para la convención constituyente, cuyos integrantes se elegirán el 29, y donde un obispo apoyado por sus pares influyentes estructuró una fuerza opositora donde están casi todos, que puede ganar.
Dicen que el Presidente aceptó desligarse de ese respaldo. Por lo pronto el 17, que es un dÃa clave en el santoral peronista, no irá a esa provincia como habÃa dicho antes sino que acompañara el traslado de los restos de Juan Perón desde el cementerio local hasta un mausoleo construido en la bonaerense San Vicente. La romerÃa ha sido organizada por la CGT, donde la ortodoxia domina.
No es solo un acto de prosapia necrofÃlica, tiene una fuerte impronta ideológica. El peronismo tradicional, con estos movimientos, advierte que tiene mucho que decir en el futuro.
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