Los palestinos, entre la guerra civil y las elecciones anticipadas
El presidente Abas habló de la posibilidad de celebrar elecciones anticipadas ante el rechazo de Hamas a reconocer a Israel, tal y como exige la comunidad internacional, que también pide a Hamas que respete los acuerdos firmados por los anteriores gobiernos palestinos y que abandone la lucha armada.
Sin embargo, Hamas, que ganó las elecciones celebradas el pasado enero y que dirige el gobierno, rechaza acceder a dichas exigencias y sólo ofrece una tregua si Israel se compromete a devolver los territorios palestinos ocupados.
Los enfrentamientos fratricidas pasaron del discurso a las armas. Decenas de muertos y heridos en ambos bandos es el resultado.
La tensión crece con los días. Las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa, un grupo armado vinculado a Fatah, amenazó en un comunicado con matar al líder de Hamas exiliado en Damasco, Jaled Mechaal, al ministro de Interior Said Siam y a un comandante de la Fuerza Ejecutiva del movimiento, Yusef Al Zahar.
«Las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa proclaman alto y claro la decisión del pueblo y de la revolución de condenar a muerte al autor de la discordia, Jaled Mechaal, así como a Said Siam y a Yusef Al Zahar», señaló el comunicado.
Los últimos enfrentamientos entre facciones estallaron en Gaza, cuando la Fuerza Ejecutiva del Ministerio del Interior intentó disolver una manifestación de miembros de los servicios de seguridad, fieles a Fatah, que exigían el pago de sus salarios, suspendidos desde la entrada en funciones del gobierno de Hamas en marzo.
Mahdi Abdel Hadi, director de la Academia Palestina para el estudio de las Relaciones Internacionales con sede en Jerusalén, señala que los seculares pierden peso e influencia en Palestina en detrimento de los islamistas de Hamas. Este cambio social se ha dado, sobre todo, entre la clase media palestina y es consecuencia también de una pérdida de poder adquisitivo, como resultado de la crisis económica de la última década.
Hasta hace poco, seculares y religiosos convivían respetando sus diferencias, pero en los últimos tiempos están aumentando los casos de enfrentamientos por motivos políticos, religiosos y por las costumbres más occidentales de los seculares. Estas tensiones son cada vez más visibles en la opinión pública, y es preocupante el creciente hostigamiento y censura que sufren los seculares o quienes se atreven a criticar al gobierno de Hamas.
Anarquía y descontrol
Hace ya más de un año que los signos se multiplican: nunca había habido, en decenas de años de ocupación y lucha, secuestros de extranjeros, y ya ha habido varios. Han acabado rápido y bien, porque la sociedad palestina, más madura que sus líderes, ha sabido movilizar redes de contactos humanos de tipo tradicional que han resuelto el caso.
Nunca había habido ataques interreligiosos, y hay cada vez más, con discursos del Papa o sin ellos. Nunca se habían atacado sedes de instituciones internacionales Y ha pasado varias veces: la ONU, la Comisión Europea, consulados occidentales fueron el blanco.
El descontrol político y militar del campo palestino está adquiriendo niveles autodestructivos por causas endógenas, internas, aseguró Pere Vilanova, catedrático de Ciencia Política de la Universidad de Barcelona.
La inteligencia israelí ha advertido recientemente que el caos, la anarquía y los enfrentamientos entre facciones palestinas están favoreciendo las infiltraciones de Al-Qaeda en Gaza y la posibilidad de que se lancen misiles hacia Israel. La única salida a la actual crisis pasa por que Abas y Haniyeh dejen a un lado sus disputas y promuevan un ejecutivo de unidad nacional, si esto se produjera, Israel debería apoyar este proceso e impulsar la recuperación económica de Palestina, opina Danny Rubinstein analista político del diario israelí Haaretz, a la hora de evaluar las disputas entre palestinos.
Visiones distintas
Existen tres visiones en Palestina, acentuadas tras la Guerra en Líbano, afirma Walid Salem, analista político y director del Centro Panorama para la diseminación de la Democracia y el Desarrollo Comunitario con sede en Ramala.
«La primera, apoyada principalmente por la Yihad islámica y algunos sectores de Hamas, busca la creación de un modelo similar al Hezbolá en Cisjordania y en la franja de Gaza.
El segundo, conducido por Fatah y por el presidente palestino Abas, atribuye el restablecimiento del proceso de paz al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.
Y la tercera visión, hace un llamamiento para un arreglo o hudna como el propuesto por el primer ministro Haniyeh en su artículo en The Washington Post, es decir, un acuerdo para el cese recíproco de la hostilidad entre ambas partes», opina el analista palestino.
El gobierno de Hamas considera que una paz completa con Israel no es posible, y por eso la alternativa más factible es una hudna extendida en el tiempo.
Las tres propuestas palestinas tienen la posibilidad de prosperar bajo una situación política adecuada, y con ello ganar un fuerte apoyo popular. Si se presentara, por ejemplo, una posibilidad política clara y real para la construcción de un Estado palestino, entonces sería probable que prevaleciera la segunda posición. Pero si no hay avances en el proceso de negociación política, los palestinos serían testigos de un fuerte enfrentamiento entre la primera posición de guerra abierta, y la tercera posición de una hudna interina, explica Walid Salem.
Con las dificultades para llegar a un acuerdo, las voces extremistas dentro de Palestina se están haciendo escuchar. Con el fin de invertir el peligroso crecimiento del movimiento fundamentalista, israelíes y estadounidenses deben ofrecer una solución inclusiva, que se ocupe de los puntos clave del conflicto de una vez por todas. Esta puede ser la única manera de debilitar las voces extremistas, y dar más poder a los sectores moderados árabes y palestinos, así como a los demócratas liberales.
Entre tanto, siempre se puede recurrir a posibles alternativas. Quizá Abas negociará con Israel a través de vías alternativas, y ponga en marcha la idea que surgió en la conferencia de Madrid. Es posible que la visita anticipada del presidente George W. Bush a la región ayude a avanzar hacia la paz, dice el experto en Medio Oriente.
Críticas egipcias
Ibrahim Nafie, director del periódico egipcio Al Ahram, sostiene que es necesario la formación de un gobierno de unidad nacional en Palestina como una medida necesaria para salir del aislamiento internacional y resolver las disputas internas, pero advierte del posible fracaso de esta iniciativa. En este sentido, existe un riesgo real de que tanto Hamas como Fatah interpreten este acuerdo político de manera diferente y que las disputas acaben minando el proceso.
Para que un eventual gobierno de unidad prospere será necesario que Hamas reconozca las fronteras de 1967 como base del futuro estado palestino y acepte la legalidad internacional. Además, la estrategia política palestina debería ser independiente de las presiones que recibe por parte de otros países de la región.
Si estas condiciones se cumplen, la Liga Arabe estaría en condiciones de impulsar un acuerdo de paz global en Oriente Medio, que contase con el respaldo de Naciones Unidas, dice el analista egipcio.
Egipto criticó violentamente por su parte la intransigencia del Hamas. «Hay una iniciativa árabe por la paz (…) que el primer ministro palestino rechaza. Que encuentre entonces una solución él solo», declaró Ahmed Abul Gheit, ministro de Relaciones Exteriores egipcio. Abul Gheit se refería a una iniciativa adoptada en la cumbre árabe en Beirut en 2002, que propone a Israel una pa
z global a cambio del retiro de todos los territorios árabes ocupados en 1967.
El jefe de la diplomacia qatarí, Hamad Ben Jassem Al Tani, se reunió en repetidas ocasiones con el presidente Abas y con el primer ministro del Hamas para tratar de conciliar las divergencias y conseguir un acuerdo, aunque no lo logró.
También la secretaria de Estado de Estados Unidos, Condoleezza Rice, realizó una gira por la región buscando presionar para lograr una salida, pero los resultados no fueron los mejores.
Colapso palestino perjudica a Israel
Gidi Grinstein y Eran Shayshon, en un artículo en The Daily Star de Beirut, creen que un posible colapso de la Autoridad Palestina debilitaría a Israel y afirman que sería el peor escenario para la consecución de la paz en la región.
Grinstein y Shayshon advierten que se trata de un tema que está en la agenda política palestina, derivado de la guerra política interna que viven Hamas y Fatah y del aislamiento internacional del gobierno presidido por Haniyeh. Un desmantelamiento de la Autoridad Palestino tendría tres consecuencias negativas para la zona: primera, Israel se vería obligado a reocupar Gaza y toda Cisjordania; segunda, los palestinos verían este colapso como resultado del fracaso diplomático y tercera, sería el fin de la concepción de dos estados para dos pueblos.
Para salir de este atolladero, Israel debe recuperar la iniciativa política e intentar moderar al gobierno de Hamas, flexibilizando un poco sus requerimientos. De lo contrario, será el fin de las instituciones palestinas y el posible comienzo de una Tercera Intifada, sostiene los analistas del Instituto Reut, un prestigioso think tank con sede en Tel Aviv.
Fatah ganaría si hoy hubiera elecciones
La crisis interpalestina se acrecienta y ya se habla de posibles elecciones anticipadas, en las que ganaría Abas.
El representante de Hamas en Líbano, Usama Hamdan, pidió la dimisión del presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Abas, y consideró que sus consejeros son los que impiden «la formación de un gobierno de unidad nacional».
«Nadie tiene derecho a pedir elecciones anticipadas y si consideran que la situación política está estancada que dimitan, también el presidente», afirmó Hamdan ante la prensa.
Según el responsable de Hamas, son «los consejeros Abas quienes impiden la creación de un gobierno nacional».
El presidente en funciones del Consejo Legislativo, Ahmed Bahar, de Hamas, advirtió en Cisjordania de que si Abas disuelve el Parlamento y adelanta los comicios, puede estallar una guerra civil entre el campo islámico de Hamas y el nacionalista de Al Fatah.
El movimiento Fatah ganaría frente al Hamas en caso de nuevas elecciones palestinas, incluso si el primer ministro islamista Ismail Haniyeh es la personalidad a la que los palestinos otorgan la mayor confianza, según un sondeo.
Si una nueva elección legislativa se celebrase hoy, 32% de los palestinos votaría por la lista del Fatah del presidente Abas, 30,5% por la del Hamas y el resto por organizaciones de menor importancia, indica la encuesta de opinión realizada por el Jerusalem Media and Communication Center.
Sorprendiendo a todo el mundo, el grupo islamista Hamas había derrotado ampliamente al Fatah en las legislativas de enero.
Desde que asumió la dirección del gobierno en marzo, una crisis financiera sin precedente afecta a los territorios palestinos debido al boicot económico y político impuesto por los países donantes que consideran al Hamas como un movimiento terrorista.
Incluso si el Fatah supera al Hamas en las intenciones de voto, el actual primer ministro del Hamas Haniyeh encabeza la lista de personalidades en las que confían los palestinos (18,9%), seguido por Abas (14,5%), según los sondeos.
Seis meses después de haber entrado en funciones, 35,3% de los palestinos consideran «buena» la gestión de Haniyeh, 33,3% la califican de «mediana», 27,5% de «mala» y el resto no se pronuncia.
El sondeo fue realizado sobre una muestra representativa de 1.200 palestinos entre los 19 y 22 de septiembre, es decir antes del último estallido de la violencia partidista. El estudio tiene un margen de error de 3%.
La necesidad de ayudar a las fuerzas moderadas frente a las extremistas y la necesidad de elegir un nuevo gobierno que respete los principios del Cuarteto sobre Medio Oriente, incluido el reconocimiento de Israel que Hamas se niega a aceptar, para ser la clave para esta nueva crisis del largo conflicto en la región. Mientras, el temor a la creciente islamización de la sociedad y una eventual guerra civil, paraliza el futuro de los palestinos. *
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