Corea del Norte, hambruna y terror
Corea del Norte, que el lunes anunció haber realizado una prueba nuclear, es un régimen comunista cerrado cuya ideología oficial, que se jacta de autosuficiencia, ha sumido a parte de la población en la hambruna, el terror y el subdesarrollo.
Más de un tercio de los niños de Corea del Norte sufren de grave desnutrición, advirtió en septiembre el Programa Alimentario Mundial (PAM), que a fines de 2005 cesó sus operaciones de urgencia en el país, por demanda de Pyongyang.
«Es posible que la hambruna vuelva este invierno si la ayuda internacional no se mantiene», advirtió Peter Beck, director para Asia del Noreste de la organización no gubernamental International Crisis Group.
Desde 1995, el país es escenario de hambrunas que probablemente han causado la muerte a cientos de miles de personas y han obligado a los sobrevivientes a alimentarse con hojas o con la corteza de árboles.
Fuera de la capital Pyongyang donde vive confortablemente la élite del régimen, el país «sufre siempre de carencias alimentarias crónicas y de desnutrición», según del departamento de Estado norteamericano.
Esta hambruna se explica por las numerosas catástrofes climáticas que afectan al país, como inundaciones o sequías.
Pero también, según los analistas, a una agricultura colectivista y a una mala red de distribución alimentaria.
El balance en lo que referente a los derechos humanos es todavía más terrible, según Estados Unidos.
«El régimen sigue cometiendo numerosas y graves violaciones» de los derechos humanos, consideró el departamento de Estado en su informe anual.
Entre esas violaciones, Estados Unidos denunció ejecuciones extra-judiciales, desapariciones y encarcelamientos arbitrarios, tortura, abortos e infanticidios forzados en prisión, la ausencia de libertad de expresión y de religión y las tentativas del gobierno para controlar la información.
Símbolo de la guerra fría entre Estados Unidos y la Unión Soviética, la península coreana fue dividida en dos a lo largo del paralelo 38.
Corea del Sur y Corea del Norte proclamaron su independencia en 1948 antes de enfrentarse militarmente entre 1950 y 1953, dejando unos 3 millones de muertos en ambos lados.
Corea del Norte fue dirigida con mano de hierro por su fundador Kim Il-Sung hasta 1994, antes que su hijo Kim Jong-Il lo sucediera.
El país dedicó a Kim Il-Sung un culto de la personalidad cercano a la idolatría. A fines de los años 1980, unos 34.000 monumentos habían sido erigidos en su honor.
Después de su muerte en 1994, sigue siendo oficialmente «presidente eterno».
Después de tres años de duelo nacional, su hijo Kim Jong Il tomó el control del partido comunista en el poder, enfrentando graves dificultades económicas.
El presupuesto del país, que ya debía soportar los gastos para mantener el 4º ejército del mundo, siguió cayendo en 1997, por octavo año consecutivo después de la caída de los regímenes comunistas del Europa del Este.
Kim Jong-il aceptó entonces abrir un poco el país, en particular hacia Corea del Sur, con una reunión histórica entre los dos países enemigos en 2000.
En 2002, el régimen comunista introdujo una leve dosis de economía de mercado, autorizando cierta flexibilidad en los precios.
Pero en octubre de 2005, Norcorea retrocedió y prohibió las ventas privadas de las cosechas y anunció el retorno al racionamiento de la alimentación. *
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