Chávez en su camino a la reelección presidencial
En las parroquias populares El Coche y El Valle en el populoso suroeste, en la entrada de la capital, una caravana de decenas de miles de seguidores de Chávez hizo el recorrido de más de cuatro horas.
El mandatario iba montado en una carroza repleta con miembros de su comando de campaña vestidos con el distintivo color rojo.
A ocho semanas de las elecciones, la caravana se originó en un punto conocido como La Rinconada, convocada por el llamado Bloque del Cambio que integran una veintena de organizaciones oficialistas, y estaba conformada en su mayor parte por sectores humildes, vestidos con gorras y camisas rojas.
Chávez recibió a los niños que sus seguidores pedían subir a su carroza, inclusive un bebé, mientras el mandatario vestido con su casaca roja saludaba y lanzaba besos a la multitud a su paso.
Una festiva marea humana, con fondo de música tropical, cantaba la proclama oficialista: «Â¡Uh, ah, Chávez no se va!» y los militantes exclamaban con fervor vivas a «nuestro comandante», «nuestro máximo líder» mientras las mujeres gritaban a su paso: «Chávez te amo». Entre toques de trompetas militares, los seguidores de Chávez acudieron organizados
en una estructura con nomenclatura castrense de escuadras y batallones, dirigidos por el Comando de Campaña Miranda, en nombre del precursor de la independencia hispanoamericana Francisco de Miranda, nacido en Caracas en 1750.
El vicepresidente José Vicente Rangel dijo a la televisión estatal que el «acto espectacular…es la repuesta al imperialismo y los cipayos que en Venezuela trabajan para el imperialismo». «Aquí está sellada ya la victoria de Chávez, esto es un fenómeno en todas partes», dijo Rangel mientras se aguardaba la palabra de Chávez para más tarde.
Esa zona cercana al Fuerte Tiuna, la mayor fortaleza de la capital, fue el escenario donde los pobladores marginales que habitan los cerros de Caracas bajaron a celebrar el regreso de Chávez tras el efímero golpe de 48 horas en abril de 2002. También fue uno de los escenarios de la revuelta popular conocida como el «Caracazo» de 1989, que oficialmente dejó 276 muertos, luego que el entonces presidente Carlos Andrés Pérez decretara aumentos internos al precio de las gasolinas.
Chávez dice frecuentemente que ese día «cuando los pobres bajaron de los cerros» tomó la decisión de impulsar la «revolución bolivariana» en Venezuela.
La caravana fue una respuesta masiva a la demostración del opositor Rosales, que realizó ayer su mayor demostración masiva con decenas de miles de opositores desde el inicio de su campaña por la presidencia, para disputar al Chávez la popularidad en las calles.
Ayer, el jefe del voluntariado nacional del comando de campaña de Rosales, William Ojeda, dijo que la agenda de discusión la está fijando el abanderado de la oposición.
Sobre la concentración multitudinaria opositora realizada el sábado en la Avenida Libertador, llamada la «Gran Avalancha de Caracas», el comando de campaña de Rosales estimó una participación de 250 mil personas. *
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