Ban Ki-moon quiere apoyo de EEUU para reformar la ONU
El respaldo de las cinco grandes potencias con derecho a veto en el Consejo de Seguridad coloca a Ban en el puesto de favorito para reemplazar a Kofi Annan en la dirección de las Naciones Unidas.
La elección de Ban podría ser recomendada formalmente por el Consejo de Seguridad a la Asamblea General en los próximos días, quizás a partir del lunes próximo.
«Estoy encantado de los resultados de la votación, pero al mismo tiempo me siento sumamente impresionado por la responsabilidad», afirmó el ministro de Relaciones Exteriores a la agencia de noticias surcoreana Yonhap.
En una entrevista otorgada a la AFP pocas horas antes de esa votación, el canciller rechazó las acusaciones según las cuales sus opiniones, cercanas a las del gobierno estadounidense, podrían impedirle resolver las crisis desencadenadas por los programas nucleares de Irán y Corea del Norte.
«Esas ideas me parecen surgidas de la Guerra Fría. En nuestra época, la autoridad y el mandato del secretario general vienen de los Estados miembros», respondió Ban. El canciller surcoreano afirmó que es importante tener una buena relación de trabajo con Estados Unidos, pero prometió ser imparcial.
«Estados Unidos es un Estado miembro muy importante de la ONU, pero Estados Unidos también necesita a las Naciones Unidas. Ellos pueden trabajar muy estrechamente con la ONU en la promoción de sus intereses y de los valores universales», explicó.
«Yo tengo confianza en mi capacidad para superar el abismo», aseguró, aludiendo a las frecuentes tensiones entre las Naciones Unidas y Estados Unidos.
El secretario general adjunto de la ONU, Mark Malloch Brown, había criticado recientemente «la diplomacia del megáfono» aplicada por Estados Unidos en el conflicto sudanés.
«Las Naciones Unidas necesitan un apoyo y una participación muy activas por parte de Estados Unidos. Sin ello podría ser muy difícil para la ONU funcionar sin obstáculos», advirtió.
El canciller, que según su biografía habla francés, consideró que los numerosos años que ya pasó en las Naciones Unidas, fundamentalmente como representante de Corea del Sur, le dieron la capacidad de desempeñar «un papel de coordinación muy importante».
Sin embargo, al referirse a su reputación de tener buen carácter, aclaró que no había que interpretarlo como una debilidad. *
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