Lula favorito pese a escándalos de corrupción

Brasil va a las urnas

En la quinta elección directa desde la restauración de la democracia en 1985, unos 126 millones de brasileños elegirán Presidente de la República, a los 513 diputados federales, a 27 senadores (un tercio del total), a los gobernadores de los 27 estados y a los miembros de las cámaras legislativas regionales.

Desde la pasada medianoche, los candidatos no pueden realizar mitines y ni pronunciar discursos, pero pueden distribuir propaganda y saludar a sus votantes, como agendaron para este viernes Lula y su rival socialdemócrata Geraldo Alckmin.

«No voy a poder hablar porque esta prohibido, pero una mirada entre nosotros vale mas que un discurso de media hora» dijo Lula la noche del jueves a sus correligionarios al comunicarles que este viernes visitaría fábricas de automóviles de Sao Paulo.

Lula, de 60 años, candidato del Partido de los Trabajadores (PT, izquierda), optó el jueves por cerrar su campaña en Sao Bernardo do Campo, su cuna política en el cinturón industrial de Sao Paulo, en lugar de participar en el último debate televisivo.

En una nota justificó su ausencia por temer «ataques gratuitos y agresiones personales» de sus adversarios.

En el plató, quedó una silla vacía con su nombre, a la cual podían dirigirle preguntas sus tres principales adversarios: el socialdemócrata Geraldo Alckmin, la senadora izquierdista Heloisa Helena, y el senador Cristovam Buarque, de la oposición de izquierda moderada.

«Si se comprueban las denuncias ¿usted renunciaría?», le preguntó Buarque, que fue su ministro de Educación en 2003.

«Con su gesto Lula mostró que no quiere rendirle cuentas a nadie», dijo Alckmin ante las cámaras.

En el mitin en Sao Bernardo do Campo, Lula expresó su confianza en la reelección en la primera vuelta y atacó a una «pequeña élite prejuiciosa» que lo quiere ver fuera del poder.

Según las últimas encuestas, Lula obtendría 53% de votos, frente a 35% de Alckmin y 9% de Helena.

El viernes por la tarde, Lula tiene programado distribuir panfletos a la salida de dos fábricas automotrices de la zona industrial de Sao Paulo, donde hace 30 años ganó notoriedad encabezando históricas huelgas contra la dictadura militar (1964-85). Alckmin, en tanto, agendó actividades similares en otros estados de Brasil.

La decisión de ausentarse del debate procedió de una evaluación de riesgos, pues si cae por debajo del 50% de los votos, debería ir a una segunda vuelta, el 29 de octubre.

«Entre la noche del jueves y el domingo van a pasar dos días a lo largo de los cuales los adversarios de Lula van a explotar intensa y agresivamente su ausencia, que por lo menos una parte del electorado debió reprobar», dijo al diario O Globo el director de la encuestadora Ibope, Carlos Montenegro.

Los elevados índices de popularidad de Lula son atribuidos al éxito de sus programas sociales, que distribuyen alimentos y dinero a cerca de 50 millones de brasileños de bajos ingresos, pero también a otras medidas como el reajuste del salario mínimo por encima de los índices de inflación.

Muchos analistas temen que un segundo mandato de Lula se vea amenazado por las investigaciones del escándalo que estalló cuando dos personas vinculadas al PT fueron detenidas este mes con 800.000 dólares, supuestamente destinados a comprar información comprometedora sobre Alckmin y José Serra, el candidato opositor a la gobernación de Sao Paulo, la más rica y poblada del país.

Lula y el PT acusaron a la oposición de querer recuperar el poder con métodos «golpistas».

El año pasado, una denuncia de presuntos sobornos pagados por el PT a decenas de diputados provocó la renuncia de los principales ministros de Lula y de la cúpula del PT.

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