El ministro de Finanzas de Gran Bretaña quiere llegar al número 10 de Downing Street

Brown ovacionado, al presentarse como futuro sucesor de Tony Blair

Ante miles de delegados laboristas que llenaron el inmenso salón sede de esta Conferencia, Brown pronunció un discurso unitario, pero dejó claro que se ve como el mejor candidato para enfrentar al joven líder de los conservadores, David Cameron, al que los sondeos dan ahora como el preferido.

«Gozaría la oportunidad de enfrentar a David Cameron y al Partido Conservador», afirmó Brown, sugiriendo que el líder tory de 39 años no tiene la experiencia ni lo que se precisa para dirigir el destino de Gran Bretaña, y que él es el mejor candidato para demostrar esas carencias.

La intervención, teñida de emoción, e incluso de pasión, algo nada común en Brown, que es considerado un intelectual brillante pero poco carismático, concluyó con una ovación de pie de casi tres minutos.

Brown empezó su discurso, considerado el más importante de su vida, rindiendo un encendido tributo a Tony Blair, al que calificó como el «primer ministro más exitoso» en la historia reciente de Gran Bretaña.

«Ha sido un privilegio trabajar con el más exitoso primer ministro» en la historia reciente de Gran Bretaña, afirmó Brown, llamando a la sala a aplaudir a Blair, quien anunció el 7 de setiembre que este sería su último Congreso Laborista al que asistiría como líder del partido.

«Aplaudamos la contribución nacional e internacional de Tony Blair», afirmó Brown, quien no evitó sin embargo hablar de lo que todo el mundo sabe y que ha hecho correr litros de tinta: las divergencias que han teñido la larga relación de amistad y rivalidad entre los dos hombres más poderosos del gobierno. «He trabajado con Tony Blair diez años. Esta es la relación más larga de un ministro de Finanzas y un primer ministro… (…) Como en todas las relaciones, ha habido diferencias, y esas diferencias han a veces opacado lo esencial. Lo lamento, y sé que Tony también», afirmó. Brown presentó al Congreso Laborista los retos que se perfilan para Gran Bretaña en los próximos diez años: el terrorismo internacional, la inseguridad, y el crecimiento económico en una economía globalizada.

Pero así como presentó una visión de continuidad con Blair, también se distanció, afirmando que se necesitan nuevas políticas y una nueva manera de gobernar.

«Los próximos diez años van a ser incluso más exigentes, porque los desafíos son muy distintos, por lo que el programa de gobierno y la manera de gobernar deben de ser distintos», subrayó. «No sólo nuevas políticas pero una nueva manera de hacer política», aunque el «punto de partida deben ser siempre las necesidades y aspiraciones de las familias de todas las esquinas de este país», declaró Brown.

Además, dejó claro que rechaza una política dominada por la imagen, en las que los políticos son celebridades, como las del mundo del espectáculo.

«Aunque algunos políticos ven la política como un espectáculo, yo la considero como servicio, porque es sólo así que se puede hacer una diferencia y se puede ayudar a la gente a cambiar sus vidas», dijo.

«La única razón que estamos aquí es para servir al pueblo», reiteró Brown en su discurso, en el que se mostró a ratos bromista, e incluso emotivo, como cuando evocó a su padre, un pastor protestante, y a su madre, que dijo fue quienes lo alimentaron con los valores de servicio y de ayudar a los más necesitados.

Si se mide por la ovación recibida por Brown, el ministro de Finanzas pasó su primera gran prueba, en el camino que lo llevará seguramente al número 10 de Downing Street, la sede del gobierno, y a enfrentar en las próximas elecciones generales al líder tory.

«Tras este discurso, no veo a nadie más que pueda reemplazar a Blair», afirmó una delegada laborista, que dijo que antes, había tenido dudas si Brown obtendría su voto como líder de su partido. *

Cherie

Cherie Blair, la polémica esposa del primer ministro británico Tony Blair, causó el lunes un pequeño revuelo en la reunión del Partido Laborista en Manchester (noreste) por sus supuestos comentarios sobre el ministro Gordon Brown, escuchados al parecer por una periodista.

Según la agencia de prensa Bloomberg, una de sus productoras escuchó a Cherie Blair afirmar «eso es mentira», cuando escuchaba el discurso de Brown en el Congreso Laborista en el que el ministro de Finanzas afirmó que había sido para él «un privilegio» trabajar diez años con Tony Blair.

Al parecer Cherie Blair hizo ese comentario mientras caminaba fuera del auditorio donde Brown pronunciaba su discurso, cuando al pasar frente a una televisión que retransmitía la intervención escuchó al ministro de Finanzas resaltar la fuerte relación que lo unía a Blair, pese a sus divergencias.

Sin darse cuenta que una periodista estaba cerca, Cherie Blair habría comentado: «Bueno, eso es mentira», reportó la agencia de noticias, lo que fue inmediatamente desmentido por la oficina del primer ministro.

La agencia de noticias Bloomberg mantiene su versión de la historia, mientras en los corredores del Congreso Laborista se comenta que es conocido que Cherie Blair «detesta a Brown», a quien culpa de la casi revuelta en las filas laboristas que obligó a Blair a anunciar el 7 de setiembre que dejará el poder en un año.

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