Destituyen al jefe del PCC de Shangai por corrupción
Chen Lyangyu, de 60 años, fue destituido el domingo como jefe del Partido Comunista Chino (PCC) en Shanghai tras ser acusado de estar implicado en un escándalo de corrupción que ha salpicado los fondos de pensión de la capital económica y financiera de China.
«Es una decisión muy, muy importante, tomada por Hu Jintao y (el primer ministro) Wen Jiabao, para demostrar que están al mando y se encuentran en posición de perfilar un nuevo equipo dirigente en el seno del partido», estimó Joseph Cheng, politólogo de la Universidad de Hong Kong.
Desde el inicio de la política de reformas, la China comunista se ha valido de la lucha contra la corrupción como un medio eficaz para deshacerse de los rivales políticos.
Chen Liangyu, miembro del buró político del PCC y hasta ahora hombre fuerte de la mayor ciudad de China, formaba parte de la «camarilla de Shanghai», como se conoce a la vieja guardia del predecesor de Hu, Jiang Zemin.
El relevo se inició en noviembre de 2002, cuando Hu sucedió a Jiang en tanto que secretario general del Partido Comunista, antes de reemplazarlo en el puesto de presidente de la República en 2003.
Pero, tal y como es costumbre en China, el antiguo número uno no quiso irse sin antes colocar a muchos de sus aliados a la cabeza del partido y asegurar así una cierta lealtad a su legado.
«Si un alto responsable como Chen puede ser destituido, esto significa que ningún funcionario en China puede contar con inmunidad», afirmó Cheng. Su marcha «reforzará el poder de Hu para organizar la dirección del partido de cara al XVII Congreso» previsto en 2007, añadió.
Antoine Richard, historiador y politólogo de la Escuela de Estudios Superiores de París, estima que ahora «habrá que ver como Hu intenta extender su poder en Shanghai, puesto que él no procede» de esta ciudad. Al mismo tiempo, la propaganda en medios oficiales se refiere constantemente a los discursos de Jiang. El viernes, la televisión mostraba a altos responsables chinos estudiando las aportaciones de las teorías del ex presidente.
«El mensaje a Jiang Zemin es claro. Se le otorgan honores, pero debe dejar de ocuparse de los asuntos de la dirección del partido», subraya Joseph Cheng.
Por su parte, Ralph Cossa, un especialista en China del Centro del Foro del Pacífico, basado en Hawai, se muestra prudente.
La destitución de Chen «puede tratarse de un primer golpe, pero todavía es difícil decirlo», considera.
«También puede tratarse de una decisión legítima, por muy extraño que parezca. Puede que Chen haya sido destituido por corrupción» realmente, apostilla Cossa.
A pocos días del plenario del PCC, que tendrá lugar a puerta cerrada durante la segunda semana de octubre en Pekín, lo que sí parece claro es que la batalla por el control del partido en 2007 ya ha arrancado. *
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