La ultraderecha argentina busca frenar los juicios a violadores a los DDHH

Presiones combinadas contra el presidente Hugo Chávez e Irán

Algo del enfriamiento tuvo que ver con el hecho de que Néstor Kirchner y parte de su gabinete anduvieron por Nueva York buscando inversiones y apagando incendios sobre todo con las organizaciones de la comunidad judío-norteamericana.

Vayamos por partes. El objetivo básico de Kirchner fue dejar señales de que vale la pena invertir en un país que lleva 50 meses de crecimiento del PBI a pesar de las objeciones del Departamento del Tesoro o el FMI, entre otros de relieve. Dicen los peregrinos a Wall Street que dejaron una buena siembra; sólo el futuro develará.

La promesa de beneficios suculentos para los potenciales inversores, la defensa del capitalismo como modelo de acumulación y distribución de la que hizo gala la senadora esposa del Presidente hace pensar en el gobierno que se verán resultados tangibles, sobre todo en materia de energía el Talón de Aquiles de la trepada asiática de la economía

Después estuvo en la agenda, sin Kirchner, que no quiso un vis a vis con las influyentes organizaciones judeo-americanas que podrían cuestionar un supuesto rebrote antisemita. Pusieron la cara Cristina Fernández y el canciller Jorge Taiana.

En encuentro algo tenso, poco se habló de los graffiti en paredes porteñas. Criticaron sí a Kirchner por el voto argentino en el Consejo de Seguridad respecto de Medio Oriente, las relaciones intensas con Hugo Chávez y una apelación para que no haya ningún tipo de condena a Israel en el futuro. Puede verse que el «brote antisemita» es en rigor funcional a los que buscan arrancarle a Kirchner algunas definiciones, especialmente romper relaciones con Irán y enfriar sus relaciones con Hugo Chávez.

La hipótesis de la malhadada investigación del atentado contra la AMIA, en 1994 cuenta que Teherán, fue el autor intelectual en tanto que el Hezbolá del Líbano puso a «su mártir» y una conexión local preparó las condiciones materiales para el atentado. Este curso de acción que pergeñó el menemismo fue demolido por un tribunal de alzada.

 

La tragedia de la AMIA como arma de presión

Se dictó procesamiento para algunos de los que siguieron ese sendero que llevaba a ningún lado, comenzando por el ex juez Juan José Galeano y el ex jefe de los espías, Hugo Anzorreguy.

También contra Rubén Ezhra Beraja, detenido ya por quiebra fraudulenta por considerárselo coautor de lo que se entiende un encubrimiento del acto vandálico.

El ala conservadora de las entidades judeo-argentino, quiere presentarlo como una víctima.

Cristina Fernández oyó la recomendación de elevar el papel de interlocutor de la DAIA, la entidad madre de organizaciones de la comunidad justamente. cuando asume posiciones fuertemente antigubernistas y que recibe el duro cuestionamiento de lo que habitualmente se llama «la calle judía».

Vale la pena precisar los conceptos: no está en discusión que no hay amparo para una minoría antisemita, en general católica lefrevista. Distinto es imponerle ese mote a quienes condenan la política del gobierno de Israel, que es la trampa que Kirchner ha eludido.

Incluso en su discurso en la Asamblea General condeno, sin designarlo, a los EEUU por su política antiterrorista violando los derechos humanos.

El meollo de la presión sobre el gobierno es arrancarle la ruptura con Irán y el aislamiento a Chávez.

El jefe de Gabinete, Alberto Fernández y el ministro de Planificación Federal, fueron los encargados de receptar las objeciones de altos funcionarios norteamericanos a los vínculos con Chávez. Washington busca revertir el voto a favor de Caracas para que ocupe un sillón en Consejo de Seguridad.

Esto no ocurrirá, aunque como se movió el venezolano en el Palacio de Cristal, causó «malestar» a Kirchner y compañía. Y lo de siempre, el responsable del Departamento de Estado para América Latina, Thomas Shannon, pidió que Argentina y Brasil «contengan» a Chávez y que sus las relaciones con Teherán, no bajen al bloque sureño.

Hay suficientes indicios para pensar en lo inmediato en un avivamiento del activismo derechista con relación a los juicios que avanzan contra los jerarcas claves de la dictadura y centenares de oficiales acusados de crímenes de lesa humanidad.

La condena a reclusión perpetua para quien fuera el jefe de la terrible División de Investigaciones de la provincia de Buenos Aires, Miguel Etchecolatz, se fundamentó en la figura de genocidio que abrió un nuevo enfoque para acelerar los procesos.

Días atrás, el máximo tribunal penal, Casación, falló contra la constitucionalidad de los indultos con los que Carlos Menem permitió que quedaran libres los responsables de la dictadura (pero también el zar de la economía de esos tiempos, José Alfredo Martínez de Hoz y ex milicianos). Antes de fin de año, la Corte que tiene un escrito similar avanzado, dará fin a la última de las inhibiciones para el procesamiento de los violadores a los derechos humanos.

 

¿Un desaparecido en democracia?

Como ha desaparecido uno de los testigos claves de ese juicio, el albañil Jorge Julio López, se instala la idea que está en funcionamiento una organización mafiosa de ex represores. Sea para vengar la condena del ex comisario torturador, sea para generar intimidación sobre los testigos para los juicios que se vienen.

Hay accionar ultraderechista que capta compañeros de rutas entre liberales y conservadores, que suponen que lo mejor es dar vuelta la hoja de la historia y reconciliarse, algo en que se afana el cardenal Jorge Bergoglio, arzobispo de Buenos Aires. Pese a que Bergoglio puja por que la Iglesia sea querellante en un juicio en la provincia de La Rioja que investiga si la muerte violenta del entonces obispo Monseñor Enrique Angelleli, fue un crimen o no.

Por lo pronto para el 5 de octubre varias organizaciones pro dictatoriales preparan una manifestación con el objetivo de frenar los inexorable juicios a los represores de antaño. No será la única ni tampoco es la más relevante. Lo que preocupa es que esas entidades y una cadena informativa vía e-mail e Internet, den cobertura a «grupos de choque».

Kirchner reitero en la tribuna de la ONU su decisión de no permitir la impunidad e incluso Argentina firmó con Francia un proyecto para que se discuta en el organismo internacional sobre la desaparición forzada de personas.

En esa tribuna, Kirchner remitió elípticos mensajes a Uruguay y Finlandia, en materia de contaminación ambiental. No impactó como novedad el anuncio de ENCE de relocalizar su emprendimiento. En off no altos funcionarios lo sienten como una victoria y se extrañan que no haya sido el gobierno uruguayo no haya actuado en esa dirección, al menos públicamente.

¿Abre la novedad una rendija de negociación bilateral?. Los analistas piensan que no. Ojalá se equivoquen. *

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