Las protestas continúan en Budapest

La derecha quiere la cabeza de Gyurcsany

En la noche del miércoles al jueves, 62 personas fueron detenidas y 17 heridas en enfrentamientos con las fuerzas del orden, al término de manifestaciones pacíficas que reunieron más de 10.000 personas frente al parlamento húngaro.

En la noche anterior, 98 personas habían sido detenidas y hubo 57 heridos, 24 de ellos policías, según cifras oficiales.

No obstante, las manifestaciones pacíficas que cada noche reúnen a varios miles de personas deben continuar, anunció a la AFP uno de los responsables del movimiento, Christian Hajdu.

«Solicitamos a la policía el permiso para manifestar en la plaza Kossuth (delante del parlamento) hasta el 29 de septiembre», es decir dos días antes de las elecciones municipales del 1 de octubre, explicó este simpatizante de derecha.

Programada desde hace tiempo, una gran manifestación del Fidesz (la oposición de derecha de Viktor Orban) podría reunir hasta 200.000 personas el sábado en la capital, según los observadores.

Hadju también denunció las violencias, vinculadas según dijo a una minoría de «nacionalistas radicales que tratan de explotar nuestro movimiento para que se hable de ellos».

Cientos de policías, mucho más numerosos y claramente mejor preparados y equipados que en las noches precedentes, persiguieron a unos 200 o 300 exaltados en las calles de la capital.

Finalmente, la policía dispersó a los manifestantes hacia las 03H00 de la mañana (01H00 GMT) antes de abandonar el lugar.

La disminución de la violencia parece dar razón a la posición firme manifestada desde el martes por Gyurcsany, que excluyó absolutamente la dimisión.

El miércoles en la mañana, Janos Ader, uno de los jefe del Fidesz, había acentuado la presión reclamando la dimisión sin condiciones de Gyurcsany.

En los últimos sondeos, los socialistas obtienen sólo 23% de las intenciones de voto en las municipales, contra 34% para el Fidesz.

No obstante, los representantes del Estado y de los principales partidos políticos manifestaron su unidad contra los desbordes de violencia.

El Primer Ministro socialista y el presidente Laszlo Solyom, independiente allegado a los conservadores, lanzaron el miércoles una advertencia conjunta contra los agitadores. *

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