Lula en Naciones Unidas
COMO ES TRADICIONAL, Brasil abrió la Asamblea General de la ONU que se celebra anualmente en su sede neoyorkina. En este caso, le correspondió al presidente Lula, el martes 19, en un discurso en el que vinculó estrechamente la gran causa de la paz mundial con el combate contra la pobreza y las injusticias sociales. A la vez se registraron acciones concretas en esta materia, también en Nueva York
Acciones contra el hambre y la pobreza
El mismo día 19, el presidente brasileño recibió el premio Estadista del Año 2006 de parte de la fundación Llamado a la Conciencia, una entidad estadounidense creada en 1965 para la defensa de los derechos humanos y la tolerancia religiosa. Era el fruto de una acción política iniciada dos años atrás, cuando Lula propuso una Acción mundial contra el hambre y la pobreza en una reunión con 60 jefes de Estado y de gobierno. Uno de los pilares de este plan es la creación de una Central internacional para la compra de medicamentos, y en esta materia ya se están dando los pasos iniciales. Precisamente en ese entorno, se realizó ese día una reunión en que intervino Lula junto a Bill Clinton y Jacques Chirac y que significó el lanzamiento de dicha Central, en la que también participan Chile, Gran Bretaña y Noruega. Esta recibirá contribuciones provenientes de una tasa sobre los pasajes aéreos, o bien aportes presupuestarios de los países adheridos. Francia y Chile ya adoptaron medidas de ese tenor, y Brasil está en proceso de ejecución de las mismas, en primera instancia con fondos presupuestarios. El objetivo primario es la lucha mundial contra el sida, la malaria y la tuberculosis, que se podrían erradicar de la faz de la tierra facilitando el acceso a los medicamentos necesarios a la población necesitada en los países del tercer mundo.
El tema de la creación de una central para adquisición de medicamentos fue abordado por Lula en su discurso en la Asamblea General, en el que replanteó lo que ha sido una constante de sus actuaciones en el plano internacional y nacional: la lucha contra el hambre y la pobreza. Recordó que hoy existen 840 millones de personas pasando hambre en el mundo, equivalentes a casi uno de cada siete habitantes. Según su estimación, se requieren 50 mil millones de dólares más por año para alcanzar las metas de desarrollo del milenio, definidas por la ONU, en el plazo estipulado hasta 2015. «La humanidad puede hacerlo», subrayó, y costaría menos que lo ya gastado en proyectos como el de integración de los países del este a la Unión Europea, y mucho menos de lo que se dilapida en conflictos y guerras y del millón de millones de dólares gastados cada año en armamentos.
La paz y la seguridad
«Con mucho menos dijo Lula- podríamos cambiar la realidad de una gran parte de la población mundial, aliviar su sufrimiento y retirarlas de la indigencia». Recordó que hubo una fuerte movilización mundial sobre ese tema en 2004 y que es preciso continuar la lucha con mecanismos innovadores, como los arriba indicados.
La causa de la paz, prioritaria en un mundo sacudido por guerras y conflictos sangrientos, depende del combate a la pobreza y a las injusticias sociales. El mundo no será seguro mientras haya miseria. El hambre alimenta la violencia y el fanatismo. Se requiere un orden mundial más justo y democrático, que priorice el desarrollo social y económico. La paz sólo advendrá con un desarrollo compartido. Nadie está seguro en un mundo de injusticias.
La guerra jamás traerá seguridad. Sólo habrá seguridad si todos los países tienen derecho al desarrollo económico y social. Si no queremos que se globalice la guerra, es preciso globalizar la justicia: he ahí algunos de los principales conceptos vertidos en el discurso inaugural.
Predicando con el ejemplo
El mandatario brasileño no habla de estos temas cardinales en abstracto, sino que viene predicando con el ejemplo. La campaña por la reelección se desenvuelve con perspectivas favorables porque, más allá de la artillería mediática disparada contra el gobierno con extrema vileza (y que hoy se pretende reflotar, en el último tramo), han prevalecido sus realizaciones positivas a favor del pueblo, y en particular de los sectores más desposeídos. La Bolsa Familia, que ya llegó a 50 millones de personas, es el paradigma de esta política. Ahora, a diez días de las elecciones, aparecen nuevos datos de encuestas de hogares de la IBGE efectuadas a medio millón de personas en todos los estados, que muestran la mejora de la distribución del ingreso, los efectos positivos de la inflación baja unida al aumento del salario mínimo, la suba del índice de ocupación, la creación de puestos de trabajo, en particular para el personal femenino. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad