Brasil: escándalo llega a la cúpula del PT y a Lula
Lula convocó el miércoles a una reunión de emergencia con sus principales asesores, entre ellos el presidente del PT y coordinador de su campaña a la reelección, Ricardo Berzoini, quien al salir confirmó que se mantiene en sus funciones.
Berzoini reconoció el martes que estaba al tanto del contacto que un colaborador suyo tuvo con la revista Epoca para proponer material «de interés periodístico», aunque negó conocer su contenido.
Epoca denunció que le fue ofrecida información contra la oposición en una reunión con el representante de la campaña y amigo de Lula, Jorge Lorenzetti, quien renunció al cargo el martes, y Osvaldo Bargas, un coordinador del programa de gobierno de Lula casado con una secretaria particular del presidente.
El lunes, un asesor directo de Lula, Freud Godoy, renunció a su cargo, tras ser denunciado en el caso y revelarse que tuvo relación con uno de los dos detenidos el viernes en Sao Paulo con casi 800.000 dólares destinados a comprar informaciones sobre los socialdemócratas Geraldo Alckmin, principal rival de Lula en la presidencial, y José Serra, favorito a la gobernación de Sao Paulo.
La compra de ese material agitó una campaña en la que Lula se encaminaba hacia una victoria tranquila, el 1 de octubre, sin necesidad de segunda vuelta, de acuerdo con las encuestas.
Un sondeo del instituto Datafolha realizado lunes y martes demuestra que Lula mantiene 50% la intención de voto, que le garantizaría la victoria en la primera vuelta, y Alckmin 29%.
Pero la figura del jefe de estado quedó expuesta a un fuerte desgaste, que podría obligarlo a disputar una segunda vuelta, el 29 de octubre, de acuerdo con analistas.
El Tribunal Superior Electoral (TSE) admitió el martes un recurso presentado por la alianza de apoyo a Alckmin en el que se pide declarar inelegible a Lula, como supuesto «beneficiario de actos de abuso de poder».
La acusación se fundamenta en que hubo filtraciones perjudiciales para la oposición sobre los documentos que debían ser comprados por los detenidos en Sao Paulo. En cambio, el ministerio de Justicia impidió divulgar imágenes de los detenidos y el dinero decomisado que hubieran sido perjudiciales para Lula.
Medios de prensa dijeron que un ejecutivo del estatal Banco do Brasil y miembro de la campaña de Lula tuvo parte activa en la difusión de los documentos.
El presidente del TSE, Marco Aurelio Mello, había aclarado que si el fallo de la investigación de ese organismo no sale antes del inicio del próximo mandato presidencial, el 1 de enero, nada impide una sentencia posterior, que podría costarle el cargo a Lula en caso de ser reelecto.
Lula se declaró inocente y dio a entender que detrás de los escándalos podría estar la mano de la oposición.
«Nunca estuve de acuerdo con el juego sucio en las campañas. No sería ahora, cuando concurro a la reelección y todas las encuestas apuntan a mi victoria, que estaría de acuerdo con ese tipo de práctica», señaló el presidente la noche del martes.
«Cabe preguntar al pueblo brasileño: ¿a quién le interesa perturbar las elecciones? Reflexionen sobre eso, mantengan la calma, no acepten provocaciones ni se dejen perturbar por la desesperación de los perdedores», agregó.
Las denuncias crean disensos dentro del PT, un partido que enfrentó graves acusaciones de corrupción y financiación ilegal el pasado año, todavía investigadas. *
Involucrados
Al menos cuatro de los envueltos en el escándalo de tráfico de informaciones contra la oposición, tienen vinculación con el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva.
– Freud Godoy: Asesor personal de Lula, cargo al que renunció el lunes al ser involucrado en el escándalo. Acompaña a Lula desde su primera campaña presidencial en 1989, en temas de seguridad. Tiene una empresa de seguridad, a nombre de su esposa, entre cuyos clientes está el PT. Es sospechoso de haber intermediado en la frustrada compra de documentos que comprometerían a opositores.
– Jorge Lorenzetti: Miembro del comité de campaña de Lula hasta el martes, cuando renunció. Es conocido como el «churrasquero de Lula», por haber preparado asados para el mandatario y sus visitantes. Miembro del PT y ex dirigente sindical, se lo considera del entorno de Lula. Aparentemente dirigía a otros implicados en el escándalo.
– Oswaldo Bargas: Ex jefe de gabinete del ministerio de Trabajo y uno de los coordinadores del programa de gobierno de Lula. Está casado con una secretaria particular del presidente, Monica Zerbinato. Con Lorenzetti, contactó a la revista Epoca, según ésta, para ofrecer la información que comprometía a la oposición.
– Ricardo Berzoini: Presidente del PT y coordinador de la campaña a la reelección de Lula. También fue ministro de Trabajo y sindicalista. Fue implicado en el escándalo el martes, cuando admitió que sabía de una reunión de un miembro de la campaña con representantes de la revista Epoca, a la que fueron ofrecidas informaciones contra la oposición. Berzoini asegura que sólo sabía de la reunión, pero no del comprometedor contenido. *
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