Aniversario de la matanza de Sabra y Chatila

Beirut, AFP

Unos mil palestinos y libaneses conmemoraron ayer en Beirut, en presencia de una diputada europea italiana, el decimoctavo aniversario de la matanza de 1.500 personas en los campos de refugiados de Sabra y Chatila, constató un periodista de la AFP.

Por primera vez desde la matanza, una delegación extranjera, en este caso italiana, liderada por la diputada europea de izquierda, Luisa Morgantini, participó en una conmemoración en memoria de las víctimas, enterradas en una fosa común.

Al día siguiente del asesinato del presidente electo Bachir Gemayel, el 14 de setiembre de 1982, milicias cristianas trasladadas al lugar por el ejército israelí, se libraron a la matanza de ancianos, mujeres y niños durante tres días seguidos, mientras tropas israelíes estaban en los alrededores del lugar.

Una comisión parlamentaria israelí reconoció la responsabilidad del Estado hebreo en esa matanza que se produjo en medio de la invasión de Israel al sur del Líbano.

Familiares de las víctimas acusaron nuevamente este sábado a Elie Hobeika, jefe de los servicios de inteligencia libaneses de entonces, de la matanza.

Hoy día, Hobeika es diputado saliente pro sirio del parlamento libanés y niega toda responsabilidad en aquella tragedia.

Jóvenes enarbolando banderas palestinas abrieron el cortejo que se dirigió a pie desde Chatila hasta el cementerio, seguido por un conjunto de gaitas, herencia del mandato británico en Palestina (1920-48).

Entre los oradores figuraron Abú Maher Yamani, uno de los fundadores del Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP), quien denunció «la horrible matanza (perpetrada) por los sionistas y sus agentes».

Luego de la ceremonia, se cumplió en Beirut una marcha en silencio, en memoria de las víctimas.

En Belén, sur de Cisjordania, unos 150 palestinos desfilaron este sábado, al grito de «Â¡Nunca olvidaremos a nuestros mártires!», y enarbolando banderas palestinas y cintas negras.

También cumplieron una ceremonia unos 200 palestinos del campo de refugiados de Ballata, cerca de Naplusa, en el norte de Cisjordania, quemando además una fotografía del entonces ministro israelí de Defensa, Ariel Sharon, indicó una fuente palestina.

Sharon se vio obligado a renunciar en febrero de 1983.

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