Hussein advierte a Kuwait y a Occidente
Beirut, ANSA
El hecho recuerda la misma acusación lanzada hace 10 años, y que llevó a Bagdad a invadir Kuwait, pero según varios analistas el objetivo actual de Saddam es muy distinto.
El presidente iraquí no está pensando en llevar de nuevo sus tropas a cruzar la frontera con el Emirato como hizo entonces, sino que busca el momento oportuno para atraer la atención mundial sobre su país, cuya economía padece las duras consecuencias de 10 años de sanciones impuestas por la ONU.
El momento oportuno podría ser ahora, cuando el precio del crudo no deja de aumentar en los mercados internacionales.
Los analistas y diplomáticos afirman que las amenazas contra Kuwait son sólo una excusa.
En efecto, Saddam no necesita, y probablemente tampoco se lo podría permitir, desencadenar una nueva guerra contra Kuwait, aduciendo hipotéticas sustracciones de crudo por parte del Emirato.
Para atraer sobre sí la atención mundial, Saddam podría decidir reducir o incluso suspender la producción de petróleo iraquí, que es actualmente de 3,1 millones de barriles al día.
Cualquier reducción de la producción iraquí tendría un reflejo inmediato sobre el precio del crudo, que subiría aun más, contribuyendo así a poner bajo presión a los gobiernos de los países occidentales.
De todas formas, si Bagdad tomara esa decisión, Irak perdería los beneficios derivados de la venta de su crudo en el marco del programa humanitario de la ONU «Comida a cambio de petróleo», que ascendieron en los últimos seis meses a 10.000 millones de dólares.
Los analistas afirman, sin embargo, que el régimen de Bagdad está convencido de que, en ese caso, «no perdería nada a nivel político».
Los observadores consideran que, si Saddam quiere explotar lo mejor posible el crudo como arma contra Occidente, deberá ser muy oportuno y quizás querrá poner en dificultades a los mercados cuando la demanda sea más alta, en los meses invernales.
En los últimos diez años, el régimen iraquí demostró en varias ocasiones que no temía desencadenar crisis y llegar a un enfrentamiento con los países fronterizos y con la alianza militar dirigida por Estados Unidos, que casi a diario bombardea el norte y el sur del país.
Sin embargo, esta vez Bagdad parece preferir la opción económica en lugar de la militar, también porque una eventual decisión de Bagdad de suspender la producción de crudo no ofrecería a Occidente ningún motivo para desencadenar una represalia armada contra Saddam Hussein.
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