Francia está molesta con Filipinas

París, AFP

La ofensiva militar lanzada por el gobierno filipino contra los rebeldes musulmanes del grupo Abu Sayaf, que tienen en su poder a 22 rehenes en la isla de Jolo, sur de Filipinas, generó fuerte tensión entre Manila y París, que apostaba a la negociación para obtener la liberación de dos franceses cautivos.

Quince horas después de iniciada la ofensiva, el presidente francés Jacques Chirac desmintió haber sido alertado sobre las intenciones de las autoridades filipinas de lanzar esa ofensiva militar y pidió que el embajador de Filipinas en París fuera convocado al Ministerio de Relaciones Exteriores.

Chirac también solicitó «la total movilización de los servicios del Estado», indicó la presidencia francesa.

Ricardo Puno, portavoz del presidente filipino Joseph Estrada, había afirmado que las autoridades de los países de donde son oriundos los rehenes habían sido alertadas del lanzamiento de una ofensiva militar.

«Ha sido comunicado a algunas personas y pienso que estaba suficientemente claro… no es necesario, forzosamente, comunicar a los gobiernos planes específicos», había declarado.

Mientras Estados Unidos y Malasia, países a los que pertenecen algunos rehenes evitaron criticar la decisión de Manila, el presidente francés expresó a primera hora de la mañana de este sábado su «gran preocupación» y su «desacuerdo con esta iniciativa peligrosa para la seguridad de los rehenes».

El gobierno filipino ya había rechazado tales críticas: «es normal que los políticos estén preocupados por la suerte de sus electores», había declarado a la AFP el ministro filipino de Defensa, Orlando Mercado.

Después de haber asegurado que Washington no había desempeñado «ningún papel» en el lanzamiento de dicha ofensiva militar, el secretario estadounidense de Defensa, William Cohen, precisó durante una visita a Manila que el presidente Estrada le había informado con anticipación que el ejército efectuaría una operación semejante.

El primer ministro adjunto de Malasia, Abdulá Ahmad Badawi, declaró que «lo que haga el ejército filipino contra los grupos separatistas y contra quienes quieren generar caos, es su responsabilidad».En cambio, las autoridades alemanas declararon que «comparten la preocupación de Francia» respecto de la ofensiva militar destinada a la liberación de 22 rehenes, entre ellos un norteamericano, dos franceses, tres malayos y 16 filipinos, indicó el Ministerio alemán de Relaciones Exteriores.

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