El presidente y su esposa en Nueva York buscando inversiones y para responder inquietudes sobre antisemitismo

Cristina Fernández dice que no será candidata a presidenta argentina

Es verdad que Kirchner ha dicho en más de una ocasión, y públicamente, que «un pingüino o una pingüina» serán los que tienen posibilidades de presentarse como candidatos por el Frente de la Victoria el último domingo de octubre de 2007.

Políticos que han hablado con Kirchner en las últimas semanas dicen haberle oído que él no quiere ir al segundo mandato constitucional. Pero ayer el columnista de Clarín Eduardo Van der Kooy asegura que la senadora nacional rechazó ya que sus amigos piensen en su postulación.

«Las exploraciones iniciales han tenido la marca del fracaso. Néstor Kirchner mantiene congelada su estrategia electoral para 2007. No tiene hoy otro candidato que no sea él mismo. E insiste en que no quiere ser. Pero Cristina Fernández, su esposa, desechó las primeras sugerencias serias que escuchó para convertirse en aspirante a presidenta».

¿Está dicha, en ambos casos, la última palabra? En política, el nunca no figura en el diccionario. Entonces, ¿por qué se reaviva el asunto? Es que aunque el Presidente afirme que para los comicios falta mucho, al menos dos octubres, de hecho, cada paso que dan el gobierno y la oposición, está marcado por ese hecho. La semana pasada el Centro de Estudios de Opinión Pública (CEOP), que tiene su prestigio, difundió un sondeo que demostró que Cristina, al igual que Kirchner, estaría en condiciones de triunfar sin la necesidad y el riesgo de un balotaje. Pero la distancia que separaría al mandatario de su mujer oscilaría en 13 puntos, aunque la senadora le arrancaría casi 18 puntos a su perseguidor, Mauricio Macri, la gran esperanza blanca del centro-derecha. En las encuestas las perspectivas del ex ministro de Economía, Roberto Lavagna, son magras.

Hay que recordar que él no ha dicho aún si será un pretendiente por la Unión Cívica Radical, enfrentada con el gobierno junto al peronismo disidente y muy poquito más.

Volvamos al matrimonio más famoso de la política argentina. Hay números que ponen a la mujer frente a la posibilidad de la segunda vuelta. Pero como escribe «Clarín» ahora en tiempo real, «las encuestas electorales forman ahora parte del universo imaginario en que suelen navegar los políticos.

El año que viene es un tiempo excesivamente lejano para una sociedad atraída por otros quehaceres y padecimientos. Las ofertas son todavía muy imprecisas, más en la oposición que en el poder. Falta, por ejemplo, la última palabra de Lavagna.

Dice el diario citado que Cristina Kirchner prefiere seguir en el Senado, pero acaso tenga además poco claro cuál sería su poder real frente a la popularidad y acumulación política de su esposo. Los dos están desde ayer en Nueva York, ya que el Presidente hablará ante la Asamblea General de la ONU, como uno más, claro, pero estará en Wall Street, donde incluso bajará el martillo que abre las operaciones de la Bolsa más importante del orbe.

Su objetivo son las inversiones, especialmente en energía, un enigma sobre si hay o no crisis sectorial. Y Cristina hablará con organizaciones judeo-americanas para tratar de sacar de sus preocupaciones que en Argentina hay brote de antisemitismo, algo que el gobierno niega, pero hay quien ve prejuicios en sectores del oficialismo.

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