Por el atentado provocado en 1995 con gas sarín en el metro de Tokio

El gurú de la secta Aum fue condenado a la horca

La Corte Suprema, la más elevada institución judicial en Japón, se negó a aprobar los argumentos de los abogados, que se esforzaban por presentar al gurú, de 51 años, como un desequilibrado mental.

Asahara había sido condenado a la pena capital hace dos años por un espectacular atentado provocado en 1995 con gas sarín en el metro de Tokio, que causó 12 muertos y 5.500 heridos.

«La Corte rechaza la apelación especial presentada ante este caso. La decisión es efectiva desde el día de hoy», declaró un portavoz de la institución japonesa en la lectura de un comunicado oficial.

El gurú puede, en consecuencia, ser colgado en cualquier momento.

El presidente de la Corte Suprema, Yukio Horigome, confirmó la decisión «justa y válida» del tribunal de apelaciones de Tokio, que había juzgado a Shoko Asahara, perfectamente cuerdo, a finales de mayo.

El rechazo del recurso se basa en las declaraciones de una psiquiatra que concluyó que el gurú «simulaba locura» aunque tenía «dificultades para adaptarse a la prisión».

Los abogados de Shoko Asahara trataron en vano de hacer prevaler la imposibilidad de entrevistarse con su cliente, con el objetivo de justificar la tardanza en la presentación del recurso contra su condena a muerte hace más de un año. Habían dejado pasar la fecha límite sin recurrir.

Pero el juez Horigome consideró que «la incapacidad de diálogo entre la defensa y el condenado no puede justificar» el retraso.

«Una de las razones principales que han conducido a la actual situación es que el acusado trató voluntariamente de no favorecer la comprensión mutua con sus abogados», sentenció el juez.

De hecho, desde que fue arrestado en mayo de 1995, dos meses después de la masacre cometida en la capital y a lo largo del proceso iniciado un año después, Asahara se protegió en el silencio, contentándose con murmurar apenas algunas palabras inteligibles.

Pero al saber el rechazo de una de las apelaciones, el gurú encarcelado exclamó: «Soy inocente. Fui engañado», según unas declaraciones que aparecieron recientemente en la prensa.

Por su parte, Shizue Takahashi, que perdió a su marido tras el atentado en Tokio, declaró a medios locales que esperaba ahora «conocer la noticia de su ejecución antes de morir».

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