El líder de los "carapintadas" que jaqueó a la democracia argentina

Aldo Rico no fue procesado

Eso creía incluso su letrado, pero tras largas horas de tomarle declaración indagatoria, el juez resolvió por ahora «la falta de mérito» que, en la interpretación de su abogado, «ni lo deja fuera de la causa ni lo procesa».

El caso por el que Rico fue indagado por el juez federal de San Martín, Alberto Suares, se produjo en 1976 en el barrio porteño de Villa Urquiza. Allí, según la acusación –el por entonces capitán era el jefe de la Policía Militar del regimiento de Campo de Mayo–, habría capturado en plena calle a Delia Kennedy y Américo Sady. Desde entonces los dos están desaparecidos.

En esta misma causa, la semana pasada fueron detenidos otros cuatro ex militares sospechosos de privación ilegal de la libertad, torturas y robos de bienes de desaparecidos. Como Rico se fue a su casa, no hay contra él cargos similares ya que estos no son excarcelables. Pero el ex teniente coronel sigue a disposición del tribunal, dijo su abogado.

En las Pascuas de 1987, Rico encabezó una rebelión para frenar los juicios contra los violadores a los derechos humanos. Era presidente Raúl Alfonsín, quien luego de asumir en diciembre de 1983 ordenó el juzgamiento de los máximos jerarcas de la dictadura, en un proceso que repercutió en todo el mundo. Casi todos ellos recibieron sanciones severas, pero en 1990 fueron indultados por Carlos Menem. Ahora los jueces declaran inconstitucionales esos perdones, aunque la mayoría de los beneficiados igual están siendo juzgados por numerosos crímenes y están detenidos en sus domicilios.

Rico logró en 1987 imponer las leyes de Punto Final y la de Obediencia Debida, que frenaron los juicios contra los violadores a los derechos humanos que no habían sido juzgados en 1984-85.

Esas leyes del perdón han sido anuladas por el Parlamento y, primero en varios juzgados y luego la Suprema Corte de Justicia, las declararon inconstitucionales.

El líder carapintada logró ser más tarde diputado nacional, en la provincia de Buenos Aires y ganar en dos ocasiones la alcaldía de San Miguel, una de las zonas más pobres del Gran Buenos Aires. Incluso fue diputado constituyente nacional y de la provincia de Buenos Aires. Cuando se reformaba la carta magna bonaerense Rico pactó con Eduardo Duhalde su estatus como dirigente del peronismo y votó por la cláusula de la reelección del caudillo bonaerense. Nunca se pudo probar si para ello Duhalde sobornó a Rico y sus adláteres.

Rico se «integró» al sistema democrático y perdió así el liderazgo del movimiento de «carapintadas» que quedó en manos del coronel Mohamed Alí Seineldín. Este encabezó el último intento, en 1990, de golpe de Estado y que Carlos Menem ordenó reprimir sangrientamente.

Por su parte la Cámara Nacional Electoral falló a favor del ex comisario, acusado de torturador Luis Patti, en su reclamo para que se le permita asumir como diputado nacional. Había sido elegido en las parlamentarias de 2005, pero la Cámara baja le rechazó el diploma por indignidad.

El caso será apelado y deberá decidir la Suprema Corte que aún tiene el caso del represor Antonio Bussi, quien por eso no pudo jurar como diputado nacional hace tres años. *

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