Implicado en varios casos de corrupción

Miles de taiwaneses piden la dimisión del presidente Chen

Los manifestantes desfilaban por las calles del centro de Taipei vestidos de rojo con el fin de mostrar su «cólera», llamando al presidente por su apodo y coreando «Â¡Ah-Bian dimisión! ¡Ah-Bian dimisión!», con el dedo pulgar hacia el suelo.

Un responsable de la policía citado por una televisión local estimó en 70.000 el número de participantes. Los organizadores, que habían previsto 300.000 manifestantes, no facilitaron cifras.

Con esta manifestación comenzó un movimiento de protesta que debe durar 24 horas frente a las oficinas de la presidencia, hasta lograr la dimisión de Chen.

Dicho movimiento, bautizado «Un millón de votos contra la corrupción, el presidente Chen debe irse», se produce después de varios meses de escándalos que implicaron al mandatario y a su familia.

En mayo, el yerno del presidente, Chao Chein-ming, fue detenido acusado de soborno y de beneficiarse ilegalmente de informaciones bursátiles. El presidente Chen se disculpó públicamente por los actos de su yerno.

La esposa del presidente, Wu Shu-chen, también comenzó a ser investigada por corrupción tras ser acusada de haber recibido cheques-regalo de una gran cadena de supermercados a cambio de favores políticos.

Por último, el propio presidente fue interrogado el mes pasado por la justicia, por sospechas de desfalco. Chen ha negado estas acusaciones.

El movimiento contra Chen está dirigido por Shih Ming-teh, antiguo número uno del partido del presidente, el Partido Democrático Progresista (DPP), que propugna la emancipación respecto a Pekín.

Shih asegura que se ha ganado el apoyo de un millón de taiwaneses, y que cuenta con cien millones de dólares taiwaneses (tres millones de dólares norteamericanos) para su campaña.

Antiguo disidente y curtido durante años en la lucha democrática contra el antiguo régimen del partido Kuomintang (pro Pekín), Shih ha prometido manifestar hasta que dimita el presidente Chen, o incluso hasta las próximas elecciones presidenciales de marzo de 2008.

Chen Shui-bian, a quien China considera como un independentista peligroso, vio a finales de junio cómo la oposición intentó en vano que el Parlamento adoptara la organización de un referéndum sobre su destitución. *

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