"Tránsfugas" en la política
Lima, AFP
La figura del tránsfuga en la política peruana camina a olearse y sacramentarse, tras la difusión el jueves de un vídeo que aumenta la presunción de que el Gobierno al parecer logró la mayoría en el Congreso a través del soborno. «No creí que esto fuera verdad… al comienzo me pareció injusta por la supuesta difamación de Alejandro Toledo (contra el parlamentario Alberto Kouri), pero desgraciadamente las cosas han cambiado», dijo aplomado Rafael Rey, legislador moderado de la opositora Avancemos, bancada a la que perteneció el actual primer ministro y ex encarnizado opositor gubernamental, Federico Salas. Toledo, ex candidato presidencial de Perú Posible, derrotado en mayo por el presidente Alberto Fujimori, acusó hace dos meses directamente a Kouri de haber abandonado esa agrupación para integrarse al oficialismo, a cambio de 50.000 dólares.
Algunos de los «tránsfugas» se apuraron a negar haber recibido también dinero para ingresar a la bancada pro gubernamental, mientras uno de ellos, Luis Cáceres Velásquez, retomó el argumento de que el dinero que recibió Kouri «es para realizar obras sociales».
Tras las elecciones generales de abril último, la alianza gubernamental Perú 2000 obtuvo 52 escaños del total de 120 representantes al Congreso de la República. Sin embargo, el 25 de julio acreditó oficialmente 64 miembros, tras confirmar la afiliación de 12 ex integrantes de partidos de oposición que decidieron sumarse a las filas gubernamentales. El primero que destapó la supuesta presión del gobierno peruano para ‘fugar’ de la oposición fue el congresista Jorge Chávez Sibina (Somos Perú), quien a principios de junio dijo que el actual presidente del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, general José Villanueva Ruesta, le ofreció dinero y ayuda en juicios que iban a ser reactivados y que había ganado cuando era alcalde de la ciudad de Iquitos (Amazonia). Sibina adelantó entonces que la ‘captura’ de congresistas se hizo a través de ofertas de ayuda para las poblaciones de origen de los representantes y de promesas para aliviarlos en los juicios que tuvieran pendientes. Los renunciantes se declaron en su momento libres de elegir su situación política una vez electos y sin obligación de mandato con sus electores. En el caso de Perú Posible, denunciaron a su líder, Alejandro Toledo, de haber abandonado la línea centrista para asumir una oposición radical. Fue entonces que el argot político calificó de ‘tránsfugas’ a los que pasaron al partido oficialista.
«Hay que investigar a todos los tránsfugas porque el país no puede estar dirigido por una mayoría espuria», dijo ayer Luis Guerrero de Somos Perú (oposición). Según la carta de Perú 2000, con que se inscribió como nueva fuerza en julio pasado, cuatro parlamentarios de Perú Posible se pasaron al oficialismo, tres de Solidaridad Nacional, dos del Frente Popular Agrario del Perú, uno del Movimiento Avancemos, uno de Somos Perú, y uno del Partido Aprista Peruano.
Posteriormente renunciaron dos más a Solidaridad Nacional y uno al Frente Independiente Moralizador.
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