Aseguró Kirchner que no anticipará presidenciales
Kirchner ni siquiera rozó las conclusiones del tribunal arbitral del Mercosur que la prensa en general lo ha leído como una dura crítica a los cortes de ruta de opositores a las pasteras uruguayas.
El Presidente salió al cruce sobre todo a su ex ministro de Economía, Roberto Lavagna, que chicaneó varias veces en torno a esa posibilidad e incluso exigió que ya ahora se dictara el decreto de convocatoria para las elecciones que serán el último domingo de octubre de 2007. Decreto ahora no habrá, sí en los tiempos que marca la ley, no menos de 90 días antes del comicio. Las dudas de Lavagna, y no de él solo, Elisa Carrió suponía al menos hasta ayer lo mismo, nacía de la idea que el año próximo habrá problemas con la energía que incidirá en cierta merma en el crecimiento del PBI, que hace casi cuatro años viene trepando a cifras cercanas al 9% anual. Otros economistas, sobre todo los que abrevan en la ortodoxia, insinúan que el gobierno no podrá detener el alza de los precios y claro, menor producción y las cosas más caras, creen en la oposición, serán dos factores que pueden limar las chances electorales para que Kirchner (o la que él respalde), puedan ganar en primera vuelta.
Es lo que supone también Mauricio Macri quien cada vez más, da señales firmes, no solo verbales, que competirá para el empleo más importante del país y que al menos ahora, no quiere saber de nada de negociar un acuerdo electoral con Lavagna.
Kirchner en cambio emite sonidos que parecen querer decir que no irá por un segundo turno. Se lo ha dicho al oído a varios gobernadores y algunos columnistas de peso real en la formación de opinión pública en encuentros recoletos.
Lo que surge como un problema efectivo es el de la generación de energía. De hecho se reconoce el problema cuando oficialmente se les dice a los empresarios que superar el consumo eléctrico en los niveles actuales, deberán comprar sus propios generadores o hacer acuerdos con Brasil y Uruguay. En todos los casos, se piensa, la energía sería más cara y aunque no la paguen más los ciudadanos comunes, redundará en un incremento de los precios. La energía proveniente de las usinas que controla el Estado (Yacyretá, Atucha, Embalse y Salto Grande) irá en forma prioritaria al abastecimiento de casas de familias, pymes, los entes estatales y el alumbrado público. También se utilizará para atender la demanda residencial la producción que no haya sido vendida por contratos de las usinas hidroeléctricas y de las centrales térmicas que reciben el combustible del Estado. Los grandes usuarios con consumos superiores a los 300 kilovatios (KW) de potencia sólo podrán comprar el mercado eléctrico el equivalente a lo consumido en 2005. La demanda adicional que registren por encima de los niveles del año pasado la tendrán que cubrir por sus propios medios. El gobierno promete subsidiar los mayores costos empresariales. El temor es que para las canículas del verano haya dieta eléctrica, de cuya impopularidad es ocioso hacer referencia. Pero no por eso, se anticiparán las presidenciales. *
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