Rinden culto a Mao
«Dese prisa camarada», exclama una de las numerosas empleadas del mausoleo, un bloque masivo en medio de la plaza Tiananmen, a un anciano que se salió de la fila.
El hombre se dispone a desfilar respetuosamente en la sala vecina delante de la momia con el rostro color cera del ex dirigente fallecido el 9 de septiembre de 1976, seguramente el lugar más silencioso de China donde hablar en voz alta y el uso del teléfono móvil está prohibido.
Construido entre noviembre de 1976 y mayo de 1977, el mausoleo es el principal instrumento del régimen para mantener la llama maoísta y dar legitimidad al poder comunista que desde años ha abandonado los ideales de austeridad e independencia económica y que colocaba «al rojo» por encima del experto.
Los dirigentes promueven así el «turismo rojo» para destacar los lugares de la revolución comunista, como la ex capital Yan’an (noroeste), mientras siguen prohibiendo discutir sobre el papel de Mao en la Revolución cultural, un tema tabú.
Como destacan los expertos, entre ellos Elizabeth J. Perry, de la universidad de Harvard, la retórica revolucionaria y la imagen de Mao son utilizadas tanto por los líderes como por los que cuestionan su política.
Para Gao Yu, un ex periodista encarcelado durante siete años por haber osado abordar temas políticos sensibles, los dirigentes «siguen utilizando el método de la lucha de clases de Mao para atacar a los militantes de los derechos humanos y a los abogados».
«Su sombra sigue estando presente», afirma.
Jiang Bin, un funcionario de 58 años, llegó hasta el mausoleo con una agencia de viajes de la provincia de Shanxi (noroeste).
«Quiero mucho al presidente Mao, viví su época, era un gran dirigente», comenta.
«En su época, las relaciones entre las personas eran puras, todo el mundo trabajaba duro por la revolución, ahora, con las reformas y la apertura, la economía se desarrolla, pero me gustaría que nos reuniésemos en torno a algunos valores de la época de Mao, como la igualdad y la integridad», agregó.
Al acercarse el trigésimo aniversario de la muerte del «Gran Timonel», la nostalgia también se manifestó en los sitios de discusión de los principales portales internet chinos, una ocasión para cuestionar, en términos velados, las políticas de reformas que por cierto trajeron prosperidad económica, pero también acentuaron las desigualdades.
«Sólo él es digno de ser hijo del pueblo, héroe de las masas. Vamos a pensar en él pues salvó al pueblo de las inundaciones y de los incendios», escribió un internauta.
Otro, que se presenta como un «joven que vive en el siglo XXI», desarrolla un tema que es del gusto de los altermundialistas, afirmando que va a conmemorar el aniversario de la muerte de Mao, pues «Nos probó que otro mundo es posible». *
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