Ni Freud ni Beethoven
Este año el mundo recordó el 150 aniversario del nacimiento de Sigmund Freud, el creador de la sicología moderna. Aunque muchas de sus ideas siguen siendo tema de debate, su aporte a la visión que el hombre tiene de sí mismo, constituyó una revolución fundamental en la historia del pensamiento humano. Pero hay todo un mundo que ignora a Freud. Elisabeth Rudinescu, la destacada escritora y sicoanalista francesa lo expresó con elegante precisión : «En las sociedades patriarcales no existe el sicoanálisis». Al hablar de sociedades patriarcales, Rudinescu sea refirió particularmente a los países de cultura islámica, donde cuando no se lo ignora se lo odia activamente. De acuerdo a la cita de una nota de tapa dedicada a Freud de la revista norteamericana «Neewsweek» del 9 de agosto, el jeque Nayef Rajoub de Hamas «explicó la necesidad de la destrucción de Israel sobre la base de que «Freud, un judío, fue el que destruyó la moral».
Pero el rechazo a la modernidad en los sectores más radicales del Islam tiene también otras expresiones que no tienen nada que ver ni con el antisemitismo ni con el conflicto del Medio Oriente.
El 19 de diciembre del año pasado la «BBC» de Londres dio a conocer la noticia de que el presidente iraní Mahmud Ahmadinejad había prohibido transmitir música occidental e «indecente» por la radio y televisión del Estado. La orden siguió a una resolución similar del mes de octubre del Consejo Revolucionario Supremo de Irán que prohibía las canciones occidentales. Según la versión de la BBC la medida afecta a artistas tales como Eric Clapton y George Michael y recuerda quye melodías de ambos son utilizadas frecuentemente como música de fondo en programas de televisión iraníes.
El tema de la música ha sido largamente discutido en el Islam. Por lo general, solo los grupos más extremos, como los talibanes rechazan la música de manera absoluta y categórica. La mayoría acepta la música popular oriental pero tiene una actitud de reserva sino de hostilidad hacia todas las formas de música occidental. Es famosa una entrevista dada en los años ochenta por el Ayatollah Khomeini a Oriana Fallaci en la que el líder espiritual de la revolución iraní dijo textualmente : «La música nubla la mente, porque genera placer y éxtasis, de manera similar a las drogas. Me refiero a vuestra música. Habitualmente vuestra música no ha exaltado el espíritu, sino que lo aplasta. Y destruye a nuestra juventud al envenenarla y entonces ya no se preocupa por su país. Oriana Fallaci le pregunta : ¿ Incluso la música de Bach, Beethoven y Verdi? y Khomeini responde : «No conozco esos nombres». Luego inesperadamente, Khomeini suaviza su condena : «En caso de que vuestra música no nuble la mente, no será prohibida. Por ejemplo, marchas e himnos para marchar…. Sí, vuestras marchas serán permitidas».
Ahmadinejad, fiel discípulo de Khomeini, prohibió expresamente la música clásica lo que motivó numerosas reacciones en el mundo occidental. Por ejemplo, el escritor liberal norteamericano Lee Harris escribió : «Ahmadinejad prohibe la «Pasión según San Mateo» de Bach, «Tristán e Isolda» de Wagner, las maravillosas canciones de Harold Arlen, George Gershwin, Duke Ellington y Jerome Kern. También prohíbe los encantadores «Concerti Grossi» de Haendel y la música de cámara de Gabriel Fauré, la guitarra de Eric Clapoton y las vastas catedrales de sonido de Anton Bruckner»
Pero Harris está particularmente furioso (y con razón) por la prohibición de la Novena Sinfonía de Beethoven y de manera especial por el rechazo a la Oda a la Alegría de Schiller «Es necesario señalar que Schiller no dice que los alemanes, los europeos, los cristianos o los occidentales serán hermanos, sino que habla de todos los hombres. El predica una hermandad del género humano que trasciende todas las divisiones étnicas, culturales y religiosas. Pero los líderes iraníes se oponen a la hermandad de la humanidad más allá de las fronteras, porque solo creen en la hermandad de los musulmanes».
Es claro que a la teocracia dirigente iraní no le importa lo que piense el resto del mundo de sus restricciones culturales. Está convencida de que los petrodólares compran cualquier cosa desde armas y tecnología a conciencias y voluntades políticas.
Pero es un error creer que se puedan utilizar todos los adelantos del siglo XXI manteniendo la mente en el Siglo VII. Como lo observa el Dr.Bernard Lewis, uno de los mayores expertos en el mundo acerca del Islam : «La música, como la ciencia, es parte del núcleo interior de la cultura occidental, uno de los secretos que el recién llegado debe llegar a conocer. La música representa el desafío de la modernidad, la competencia en este terreno implica la capacidad de enfrentar cualquier otro desafío. La resistencia musulmana a aceptar la música de Occidente constituye un problema de alienación, mientras los japoneses realmente han logrado penetrar en su núcleo interno.En síntesis, cualquier cultura que desee florecer debe tocar a Beethoven tan bien como lo hacen los occidentales.» *
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