Tambores de guerra en el Golfo Pérsico
Kuwait, AFP
La prensa kuwaití recogió en primera página las amenazas proferidas por Irak, las mismas que profirió Bagdad antes de la invasión de Kuwait del 2 de agosto de 1990.
El ministro iraquí de Petróleo, Amer Mohamed Rachid, acusó el jueves a Kuwait de «proceder en los últimos años al sabotaje de los campos petroleros de Irak» y de haber iniciado «operaciones de perforación horizontal en la zona fronteriza para bombear a partir de los yacimientos petroleros iraquíes».
«Irak reaviva las tensiones del 2 de agosto tras haber acusado a Kuwait de robar su crudo», tituló el diario kuwaití Al-Watan.
Para el ministro kuwaití de Información, Saad Ben Telfah al-Ajmi, «las declaraciones injuriosas y las acusaciones de Irak tienen como objetivo hacer caer a la región en nuevas guerras y crisis, y crear problemas con sus vecinos».
«Rechazamos esas acusaciones. No podemos robar lo que está efectivamente en nuestro territorio», lanzó el jefe de la diplomacia kuwaití, Sabah Al-Ahmed Al-Sabah.
El ministro de Petróleo, Saud Nasser Al-Sabah, explicó que «se trata de hecho de un pozo que forma parte de un yacimiento que comparten ambos países, con una producción de 43.000 barriles por día (bpd)».
«La ONU vigila nuestras operaciones», aseguró el ministro. Según el subsecretario del ministerio iraquí de Petróleo, Fayez Chahin, «el robo se produce en los campos de Rumeila y Zubeir».
Irak invadió Kuwait en agosto 1990, tras haberlo acusado de «robarle» su petróleo en el campo de Rumeila y de arañar parte de su territorio.
Una coalición internacional dirigida por Estados Unidos liberó al emirato siete meses más tarde.
Al ser interrogado por la AFP, el diputado kuwaití y jefe de la comisión parlamentaria de Relaciones Exteriores, Mohamed Al-Saqr, afirmó que «el régimen iraquí parece tener cierto objetivo, pero la situación actual es muy diferente de lo que era en agosto 1990″.
«Los iraquíes se han acostumbrado a crear crisis y son perfectamente conscientes de que Kuwait no les roba su crudo», manifestó.
Otro diputado, Jamis Eqab, afirmó que no le sorprendían las «amenazas iraquíes», pero puso en duda la capacidad del presidente Sadam Hussein de lanzar un ataque.
«El régimen iraquí tiene la intención de repetir su aventura de 1990, pero es claro que no tiene la capacidad», aventuró este diputado.
En Estados Unidos, el portavoz del Pentágono, Kenneth Bacon, afirmó que su país observaba «muy cuidadosamente a Irak, en particular en este periodo del año, ya que los meses de agosto, setiembre y octubre son históricamente los períodos durante los cuales Sadam Hussein ha decidido atacar a sus vecinos o a su propio pueblo».
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